16 de octubre de 2014 / 02:49 a.m.

García.- Desde que se llega a la colonia Riberas de Capellanía, en García, se respira la tragedia.

Se percibe el dolor de la gente, tras el incendio lamentable que cobró la vida de dos pequeñitos apenas la tarde del martes.

Los restos de los hermanitos Jossiel y Johan, de 3 y 2 años, respectivamente, serían entregados la tarde del miércoles, para iniciar los servicios funerarios.

Mientras tanto, los vecinos de la calle De Loreto, donde ocurrió el incidente, se han organizado y realizan una colecta, como apoyo para la madre de los niños.

"Es una situación muy difícil para la señora y, el que tenga ese corazón, el que quiera dar una moneda o algo, es de corazón, porque ella lo necesita", comentó Edith Hernández Gregorio.

En las afueras de la vivienda, la número 567, se ha colocado una cajita de cartón a manera de ánfora. En ella se aprecia la fotografía de ambas víctimas, cuando la vida les sonreía.

Pedro Hernández Cruz es otro vecino. Él vivió de cerca el trágico acontecimiento, luego de que una señora acudiera a pedirle su intervención al ver la casa en llamas.

Buscó por todos los medios ayudar a los hermanitos, pero desafortunadamente nada pudo hacer por salvarles la vida.

"No pues vine, y la puerta principal estaba abierta. Estaba cerrada nomás la del cuarto donde estaban los bebés, pero no se veía humo. Y como no pude tirar la puerta a patadas, agarré un block. Me fui a la casa y me traje un block", relató.

María del Carmen Franco era quien comúnmente cuidaba de Jossiel y Johan, pues la mamá de ellos, Mayra Alejandra Esmeralda Zapata, de 23 años, trabajaba en un restaurante los martes, miércoles y viernes.

Pudiera parecer que ya todo estaba escrito. Mayra no fue a su trabajo. Por unos minutos dejó a los bebés en el cuarto para llevarle lonche a su hija mayor, Angelina, de 7 años, quien está en primer grado de primaria.

"No, porque ayer yo vine a buscar a los niños y ella me dijo que se sentía mal, que no iba a ir a trabajar. Y pues yo, el día que no los cuido, pues me salgo a hacer mis mandados", refirió Franco López.

A la joven señora se le quiebra la voz al recordar a los pequeñitos. Fueron varios meses los que los cuidó, y llegaron a tomarse mucho aprecio y cariño.

"Los niños me buscaban mucho a mí. Corrían conmigo. Se encariñaron mucho. El mayor más. El mayor me seguía mucho", refirió María del Carmen.

Los cuerpos son velados en la capilla municipal de San Judas Tadeo, a espaldas del edificio que albergó la alcaldía de García, Nuevo León.

Foto: Agustín Martínez

AGUSTÍN MARTÍNEZ