FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL
9 de junio de 2016 / 07:49 a.m.

Monterrey.- La justicia parece no existir para Alejandro Coronado Cantú, un niño de 13 años, cuya vida está en peligro en una sala de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario, víctima de las lesiones que sufrió al ser atropello.

Si hubiera Justicia, las autoridades ya habrían capturado al responsable, porque aunque huyó dejó la placa de su auto que era STB-2381, con lo que basta con consultar la base de datos de la Agencia de Control Vehicular para conocer quién su propietario.

Pero no. Su padre, el señor Reyes Coronado Ortiz, batalló hasta para que le aceptaran la denuncia.

“Me mandaron a un CODE y me dijeron que ahí no es, que la denuncia ya está puesta en Tránsito y luego me mandan al CODE del Hospital Civil, ahí la licenciada me dice que no, tampoco, que la denuncia le corresponde a Policía y Tránsito y luego me mandan a otro CODE y ahí me dicen, no a usted le tocaba el CODE de la zona sur”, narró el señor Reyes.

Fue una licenciada Luz, en el CODE de San Jerónimo, quien se la recibió.

El atropelló ocurrió el sábado a la una de la mañana cuando Alejandro regresaba de una fiesta junto con un amigo, y al cruzar la avenida Eugenio Garza Sada un vehículo lo arrolló. Al parecer era un Nissan Platina, pero la placa podría confirmarlo.

El niño sufrió lesiones en la cabeza, la fractura de un brazo, y se le dañó además el hígado y un pulmón.

“Le abriendo la cabeza, ya me lo cosieron, pero ahora resulta también que tiene un mal en su pulmón, me lo van a drenar; tiene sangrado de su hígado”, narró entre lágrimas el padre de familia.

El hombre no entiende por qué la autoridad no ha logrado dar con el responsable si les han aportado suficientes datos. Todo lo que pide es justicia por el dolor que le han causado, debido a que el niño está bastante grave.

“Cómo que nos están ignorando, por ser yo creo, de bajos recursos. Yo lo que quiero es justicia. Yo le pido al Gobernador, al procurador Flores, que nos ayuden con los elementos que están a su cargo”, solicitó.

Alejandro sigue inconsciente en una cama del Hospital Universitario, mientras el responsable, tras abandonarlo a su suerte, ahora goza de libertad e impunidad.