6 de enero de 2015 / 02:14 a.m.

Monterrey.- El asesinato de un ser querido no es algo producto de un impulso. Generalmente se va gestando, incluso con la manifestación de otros tipos de violencia, con los que el agresor busca imponer su poder sobre la otra, y cuando no lo logra o ve amenazado ese estatus, opta por darle muerte.

Miguel Villegas Lozano, psicólogo y titular de Forkados, explica que el agresor busca someter a la otra persona, incluso obligándola a culparse a sí misma, para aminorar su propio sentimiento de culpa.

Al analizar los casos recientes donde un hombre asesinó a su esposa enfrente de sus hijos, y una jovencita que planeó el crimen de su padre en complicidad con su novio, el psicólogo Villegas Lozano aclara que en ambos casos debieron darse otros tipos de violencia contra las futuras víctimas, pues la violencia física es la última que se presenta, aunque muchas veces pasan desapercibidos.

Por eso, no matan por impulso violento.

Lamentablemente la víctima siempre tiene la esperanza de que el agresor va a cambiar su actitud, y eso la pierde al final. Cuando llega un punto donde ya no quiere hacer lo que el agresor quiere que haga, este reacciona de forma violenta porque siente que pierde el poder sobre ella.

Otro factor que influye para que la víctima en muchos casos no actúe y huya de la situación es el miedo y el sentimiento de vergüenza por las acciones que su agresor la obliga a hacer.

 

FOTO: Archivo

FRANCISCO ZÚÑIGA