MARCIAL PASARÓN 
20 de febrero de 2017 / 05:51 a.m.

APODACA.- Luego de ser plagiados, un joven de 18 años de edad fue asesinado de tres disparos de arma de fuego en un terreno baldío en la colonia Paseo de las Flores, mientras que otro salvó la vida al hacer creer a los delincuentes que estaba muerto, para después caminar 500 metros hasta llegar a la caseta de vigilancia de un parque industrial.

Los hechos fueron reportados a las instalaciones de la Cruz Roja de Monterrey, cuya comandancia movilizó una ambulancia hasta el parque industrial Milenium sobre la autopista al aeropuerto.

Al llegar al lugar, los paramédicos atendieron a quien fue identificado por la policía como Juan Francisco Velázquez Ramírez, de 18 años de edad, quien presentaba una herida en el glúteo izquierdo y se encontraba bajo una fuerte crisis nerviosa.

Durante las maniobras de auxilio, trascendió que el lesionado presentaba golpes en el rostro, presuntamente al ser atacado por los desconocidos antes de dispararle.

Antes de ser llevado a las instalaciones del Hospital Universitario, el joven lesionado señaló a los efectivos municipales y agentes de la policía ministerial, sobre lo que había sucedido.

El joven dio a conocer a las autoridades investigadoras, que en un terreno baldío ubicado en el cruce de las calles Estocolmo y Paseo de las Flores, había dejado a su amigo de nombre Francisco Alvarado, de la misma edad.

Esto provocó una intensa movilización hacia ese lugar del municipio de Apodaca, cuyos policías llegaron en cuestión de minutos e ingresaron al terreno, donde a 20 metros de la calle Estocolmo localizaron sin vida a Francisco.

La víctima presentaba tres heridas de arma de fuego, una en el cuello, otra más en la cabeza y la tercera en la muñeca de la mano derecha.

Al continuar con las investigaciones, trascendió que el lesionado, salvó la vida al hacerse pasar como muerto y esperar varios minutos a que los delincuentes se fueran .

Posteriormente se levantó y camino herido hasta la calle Estocolmo, posteriormente cruzó Paseo de las Flores y se internó en un terreno baldio por el cual caminó alrededor de 500 metros.

Entre matorrales, piedras y basura, el joven se desplazó por ese lugar y cruzó la autopista al aeropuerto, arriesgándose a ser arrollado por los automóviles que a esa hora de la madrugada circulaban por esa zona.

Al llegar hasta donde estaba el guardia de seguridad de esa caseta, le pidió ayuda y le explicó lo que había pasado y que su amigo estaba herido, sin saber que Francisco Alvarado, ya se encontraba muerto en medio de ese terreno.

Los detectives ministeriales, llegaron hasta el lugar y tras acordonar la zona comenzaron a buscar evidencias y esperaron el arribo del personal de servicios periciales.