4 de abril de 2014 / 05:32 p.m.

Raúl Quintanilla Amaya, de 32 años, fue presentado ante la juez de control que le asignaron y quien calificó de legal su detención, tras haber irrumpido en una casa de la colonia Del Valle.

Monterrey.- Un lavacoches con aparentes problemas mentales se convirtió en el primer acusado por robo del nuevo sistema acusatorio, en el que lo denunciaron por haber irrumpido en una casa de la colonia Del Valle, en San Pedro Garza García, donde fue sorprendido por la afectada.

Raúl Quintanilla Amaya, de 32 años, fue presentado ante la juez de control que le asignaron y quien calificó de legal su detención, pero suspendió el juicio para que le hagan exámenes psiquiátricos y determinen su estado de salud mental, a petición de su defensor oficial.

Antes de tomar esa determinación, la juzgadora escuchó los pormenores que dio a conocer el agente del Ministerio Público que inició la carpeta judicial del caso en base a la denuncia que presentó la propietaria de la vivienda el pasado 1 de abril.

La afectada aseguró que fue alrededor de las 01:00 horas de ese día, cuando sorprendió a Raúl Quintanilla en el interior de su casa ubicada en Río Amazonas número 511, en la mencionada colonia.

Precisó que al verse descubierto, el sujeto salió corriendo de su casa, de donde solo alcanzó a llevarse dos botellas con vino y una de plástico con calcamonías infantiles.

Agregó que el monto de lo robado no tenía importancia, pero sí el hecho de que el presunto delincuente entró a su casa, donde estuvo en riesgo con sus niñas.

Por lo que solicitó la intervención de la policía, cuyos elementos ubicaron a Raúl Quintanilla cambiándose de ropa en el estacionamiento del Auditorio San Pedro, de donde corrió, por lo que le dieron alcance en avenida Morones Prieto y Humberto Lobo..

Después de escuchar los detalles de los hechos y de la detención, en la que solo en dos horas y 31 minutos, el hombre fue puesto a disposición del Ministerio Público con lo cual cumplieron con lo establecido por la ley en el nuevo sistema acusatorio, la juzgadora calificó de legal la detención del inculpado.

Dora Irene Rivera