21 de marzo de 2014 / 10:15 p.m.

Monterrey.- La Procuraduría de Justicia continúa investigando el caso en el que varios desconocidos arrojaron una granada hacia una sala de masajes en el centro de Monterrey.

Las autoridades establecieron que se trató de un artefacto calibre .40, es decir, no es de fragmentación y normalmente se utiliza para impulsarlas.

El titular del órgano investigador, Adrián de la Garza Santos, indicó que no habían recibido quejas sobre amenazas contra el dueño del negocio, o cobro de "piso"; sin embargo, por las características del hecho, la forma de operar de los desconocidos y el objeto utilizado, se supone que se trató de un acto de la delincuencia organizada.

"No sabemos en realidad si el aditamento era el adecuado para que lo hayan lanzado o no, pero no detonó. Afortunadamente no hay heridos, más que una persona que estaba ahí y que al parecer, al momento de moverse, por el posible estruendo, se causó heridas leves", explicó el funcionario.

Del mismo modo, descartó que el incidente trastoque la tranquilidad o afecte las acciones que están llevando a cabo las autoridades en contra de la delincuencia.

"Es un tema que no nos amedrenta; al contrario: Nos impulsa a seguir trabajando, y que no les quepa la menor duda de que los vamos a agarrar", reiteró.

Según autoridades consultadas, dichos artefactos explosivos deben recorrer una trayectoria de cuando menos 25 metros para activarse al momento del impacto.

El hecho en mención se registró la tarde del jueves en el negocio ubicado en la calle Carlos Salazar, entre Rayón y Amado Nervo, en el primer cuadro de la ciudad.

Por lo menos dos sujetos pasaron por el lugar y dispararon la granada hacia el acceso principal, donde se hallaba un hombre de 54 años, quien trató de ponerse a salvo ante el peligro de una eventual detonación, por lo que, al arrojarse hacia un extremo, se golpeó en diversas partes de su cuerpo.

Tras el reporte de los hechos, el portero del inmueble fue auxiliado por socorristas y trasladado en condiciones estables a un hospital de la localidad.

Mientras tanto, esa tarde y parte de la noche, el lugar fue custodiado por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, mientras personal de Servicios Periciales recabó las respectivas evidencias.

Agustín Martínez