REDACCIÓN
18 de febrero de 2016 / 08:32 a.m.

Monterrey.- Durante la masacre que se registró la semana pasada en el penal del Topo Chico sí había niños presentes, entre ellos, una bebé de cuatro meses de nacida que se encontraba en el área donde fue localizado el cuerpo baleado de un de los presos.

Lo anterior salió a relucir durante la audiencia de vinculación que se le sigue al celador José Reyes Hernández Aguilar, quien es considerado presunto responsable del homicidio calificado del reo Guadalupe Armando Graciano Rodríguez.

La bebé estaba con su madre en el área denominada clave 40, donde hay 113 internas por diversos delitos.

Justo en ese lugar quedó tendido el cuerpo del interno, quien murió tras recibir un balazo en la espalda.

La muerte de Graciano Rodríguez ocurrió, cuando él y, por lo menos, 10 de sus compañeros dañaron las instalaciones del área de observación de hombres y se brincaron al lugar donde resguardaban a las más de 100 internas.

De acuerdo a las autoridades estatales, la trifulca inició con un incendio en el área de víveres y luego comenzó el motín en las áreas C2 y C3, derivado de una riña entre dos líderes de grupos de la delincuencia organizada.

Iván Hernández Cantú, "El Credo", y Juan Pedro Zaldívar, "El Z-27", pertenecían a la estructura criminal de Los Zetas, pero a grupos antagónicos y se disputaban el control del penal estatal.