AGUSTÍN MATÍNEZ
20 de agosto de 2015 / 11:33 a.m.

Santa Catarina.- Para todos es un misterio el asesinato, de Julio César Carrillo Rodríguez. El cuerpo del hombre de 38 años, y quien se ganaba la vida recolectando latas y cartón, fue encontrado muerto la mañana del pasado lunes en calles de la colonia San Gilberto, en Santa Catarina.

Además de golpearlo salvajemente en la cara y en el cuerpo, el o los homicidas lo estrangularon. Sus familiares y vecinos se preguntan quién pudo haber privado de la vida a alguien que a nadie le hacía daño, que vivía en forma por demás humilde, y que además tenía cierto grado de déficit mental.

“Pues estamos tristes, porque sí se siente el prójimo. Como se siente el familiar, se siente también el prójimo, y estamos muy desconcertados, sí”, expresó la señora María Luisa Díaz Arriaga, vecina del fallecido.

Julio César habitaba en la calle San Juan de los Lagos, en San Gilberto, donde la noche del miércoles daría inicio el velorio.

Una de sus cuñadas, Luz María Álvarez Reyes, comentó que se sorprendieron ante el acontecimiento y no saben quién o quiénes pudieron haber cometido el crimen.

Pepenador
El hombre representaba el único sustento para su madre, de casi 80 años | AGUSTÍN MARTÍNEZ

“(Estamos) Consternados, porque primero nos decían que había sido un accidente, y ahorita no sabemos más de lo que haya pasado, porque ya se tardaron mucho en darnos noticias, verdad”, explicó.

Álvarez Reyes descartó que el pepenador tuviera problemas con determinadas personas, pues vivía en forma por demás humilde y representaba el único sustento para su madre de casi 80 años.

“Sí, de hecho a él dondequiera lo estimaban. Era bien conocido aquí en la colonia. Para nada era problemático. Él siempre andaba barriendo y lo conocen aquí, porque siempre a los vecinos les hacía mandados”, reiteró.

Pepenador
Luz María Álvarez Reyes, comentó que se sorprendieron ante el acontecimiento y no saben quién o quiénes pudieron haber cometido el crimen | AGUSTÍN MARTÍNEZ

Por tal motivo solicitaron a las autoridades policiacas realizar una adecuada investigación que permita identificar y detener al o los responsables del crimen.

“¿Qué más podemos pedir?, pero sí quisiéramos que se resolviera este caso, y que no quede impune si fue algo con maldad”, puntualizó el ama de casa.

Carrillo Rodríguez fue encontrado muerto a las 7:00 horas del lunes en las calles San Juan del Estado y Bahía de la Paz, en San Gilberto, junto a la barda exterior de una iglesia.
Sus seres queridos lo vieron por última vez al mediodía del domingo, cuando salió a comprar frijoles para comer con su mamá.

Ya muy noche y al no saber de él, la señora Antonia Rodríguez Becerra lo buscó sin éxito en los alrededores.

En menos de tres años es el tercer miembro de esa humilde familia que muere. Primero fue su hermano Marcos, quien murió a causa de una congestión alcohólica, y el año pasado su hermano Martín, a causa de una fuerte infección en una pierna que le había sido amputada.