16 de marzo de 2014 / 10:21 p.m.

Monterrey.- Luego de ser secuestrada junto con su marido, una mujer fue asesinada a balazos y posteriormente enterrada en una brecha de Anáhuac, mientras que su marido logró escapar y dio parte a las autoridades, pero los asesinos ya se habían dado a la fuga.

Los hechos fueron reportados ayer después del mediodía cuando Melvin Jesús Mireles Rodríguez, de 25 años de edad, llegó hasta un centro de salud para atenderse de las lesiones que presentaba y fue donde dieron parte a la autoridad.

De inmediato se generó una movilización policiaca y al arribar los elementos, la persona lesionada refirió que los habían secuestrado y que los delincuentes habían matado a su esposa a quien después la enterraron.

El hombre les dio como referencia la colonia Raúl Caballero, hasta donde se trasladaron los elementos policiacos y confirmaron la versión del hombre, por lo que dieron parte a la Agencia Estatal de Investigaciones, quienes acordonaron el lugar y solicitaron la presencia de los elementos periciales.

De las lesiones, refirieron que presentaba huellas de golpes, pero también se le apreciaron dos heridas al parecer por arma de fuego, pero esto se confirmará hasta que le sea practicada la autopsia de ley.

Según las primeras investigaciones, el matrimonio es originario de Laredo, Tamaulipas, pero desde hace algunos meses se establecieron en el municipio de Anáhuac, donde tiene un negocio de carbón, pero el pasado martes cuando acababan de llegar, recibió una llamada telefónica de una persona que lo citó en la mencionada colonia, cerca de unas parcelas.

Al llegar al lugar se encontró con tres hombres, quienes lo sometieron, comenzaron a golpear y le indicaron que tenía que pagar cuota si quería seguir trabajando.

Una fuente señaló que cuando los delincuentes lo tenían ya sometido recibió en su teléfono celular una llamada de su esposa, pero el aparato le fue arrebatado por uno de los delincuentes y le pidieron a la mujer que se presentara en el lugar.

La mujer decidió acudir hasta el lugar y después de que la agredieron sexualmente, le dispararon en dos ocasiones, después la llevaron hasta una brecha y la enterraron.

Señalaron que el hombre permaneció amarrado y después de muchos intentos por liberarse logró desamarrarse y aprovechó  para salir del lugar hasta que encontró un centro de salud, donde pidió ayuda para que lo atendieran de las lesiones y que dieran parte a la Policía.

Los peritos comenzaron a desenterrar el cadáver el cual ya presentaba estado de descomposición, pues tenía cuatro días sepultados.

Redacción