10 de marzo de 2014 / 09:56 p.m.

Como evidencias de los hechos, el personal de Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia analiza un total de ocho casquillos percutidos calibre .9 milímetros.

 

Monterrey.- Sandra Albañil Otero, de 33 años de edad, permanece en el área de terapia intensiva en el Hospital Universitario después de haber recibido un disparo de bala en la cabeza la tarde del domingo en Escobedo.

Trascendió que se trata de una víctima inocente, al ser alcanzada por un proyectil cuando dos pandillas peleaban en la vía pública mientras ella circulaba en un automóvil con su esposo.

Por otra parte, Felipe de Jesús Gaitán Aldape, de 16 años, quien también presenta una herida de bala en el brazo derecho, fue auxiliado en la Cruz Roja de aquella localidad y se encuentra fuera de peligro.

Este lunes se estableció que Gaitán Aldape presuntamente forma parte de la pandilla "Los Huesos" y, al ser atacado por miembros de un grupo rival denominado "Los Duendes", buscó a sus amigos para tratar de vengar el ataque.

En las calles Hacienda Santa Julia y Hacienda San Pedro, en la colonia Hacienda del Topo, se encontraron ambas pandillas suscitándose una pelea, cuando en ese preciso instante circulaba por el lugar un automóvil tipo taxi en el que viajaban Albañil Otero y su esposo.

Uno de los proyectiles hizo blanco en el cráneo del ama de casa, por lo que que fue llevada por su esposo hasta el puesto de socorro de la Cruz Roja en el mismo municipio y de allí la trasladaron en una ambulancia al Hospital Universitario, donde aún se desconoce el tiempo que deberá permanecer.

Como evidencias de los hechos, el personal de Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia analiza un total de ocho casquillos percutidos calibre .9 milímetros.

Horas después de la agresión, la Procuraduría de Justicia informó que, según las investigaciones, se había tratado de un ataque directo contra los tripulantes del taxi, pero este lunes las autoridades descartaron esa situación y advirtieron que la mujer que iba en el taxi era completamente ajena a la riña.

Agustín Martínez