AGUSTÍN MARTÍNEZ
12 de septiembre de 2015 / 11:40 a.m.

Monterrey.- En la reja de la casa que habitó la familia Campos Cordero, en la colonia Cumbres, sobresale una pequeña imagen impresa del Divino Niño Jesús.

Al pie del portón alguna vecina colocó una veladora, que constantemente se apaga por capricho del viento.

Quienes pasan frente a la finca, principalmente en automóvil, se limitan a observar, mientras que los habitantes más cercanos se resisten a conceder una entrevista.

Es el clima que prevalece desde la tragedia ocurrida la noche del pasado lunes 7 de septiembre, cuando la señora Andrómeda Elisa Cordero Flores, de 31 años, presuntamente asesinó a puñaladas a su hija de siete meses.

La representación legal de la familia, encabezada por el abogado Mauricio Castillo, dio a conocer que se reservará cualquier comentario o información, hasta en tanto se lleve a cabo la audiencia de control de detención.

Dicha diligencia está prevista para el próximo martes 15 de septiembre, luego de que se suspendiera la tarde del jueves cuando se realizaría en el Hospital Universitario, donde se encuentra internada Andrómeda.

Esa ocasión sólo alcanzaron a leerle las actuaciones del expediente, y la mujer sufrió un descontrol emocional tras apegarse a los beneficios del artículo 20 Constitucional para no declarar.

Cordero Flores, trascendió, permanece en condiciones de salud estables, pero aún se determina cuánto tiempo más estará hospitalizada.

Sus familiares desconocen la evolución en la salud de sus dos hijos mayores, Jesús Said y Laisha Sofía, de 5 y 2 años, respectivamente, quienes están internados en un hospital particular.

La pequeña Elizabeth, víctima mortal de estos hechos, fue cremada el miércoles por la tarde tras ser velada en una funeraria de la zona de Valle Oriente, en el municipio de San Pedro Garza García.