8 de octubre de 2014 / 12:21 a.m.

García.- Al tiempo de mostrarse sorprendidos y a la vez consternados por el crimen de su vecina Lupita, algunos habitantes de la colonia Hacienda del Sol, en García, señalaron haber escuchado lo que pudieron haber sido los últimos gritos de la víctima pidiendo auxilio.

Fue hace aproximadamente dos semanas, durante una madrugada, cuando se oyeron los clamores en la vía pública, aunque nadie asegura que se haya tratado de María Guadalupe Gallardo Cázares.

Lo anterior porque las personas tuvieron temor de sufrir alguna represalia; no sabían lo que ocurría y prefirieron resguardarse en sus hogares.

"Estaban gritando en la calle… como a las 3:00 de la mañana. Lo oímos, pero pues ya no supimos. Fue hace como 15 días y hasta el día siguiente le pregunté a la vecina: 'Oye: ¿tú no oíste algo, como que alguien andaba gritando?' Porque los perros ladraban y se oía el gritadero", aseveró una mujer que prefirió no dar su nombre.

Los días transcurrieron y, pese a su ausencia, prácticamente nadie echó de menos a Lupita. Lo anterior en virtud de que ella y su familia se caracterizaban por ser poco sociables.

"La verdad: nada más la veíamos pasar: buenos días, buenas tardes, pero nada más, hasta ahí. Nunca convivimos así con ella. Yo creo que como tenemos muy poquito tiempo (viviendo aquí)".

Otra vecina entrevistada en torno a Guadalupe y su pareja, Juan Carlos García, señaló que no supieron de ellos en los últimos 15 días.

"Ni al señor ni a la señora los habíamos visto últimamente, porque casi siempre venían y los veíamos pasar, pero no, ya tenían rato que no se veían los dos", aseveró.

En este momento todos en la calle Hacienda de San Miguel se encuentran sorprendidos por los hechos en los que el sujeto presuntamente asesinó a golpes a su pareja y ocultó el cuerpo en un tambo con arena en el cuarto de baño.

"Pues nos sacamos de onda cuando supimos, porque nos preguntaban los policías: ¿no escucharon nada? Y nosotros decíamos: no se escuchó nada, nunca, porque los veíamos nada más y saludábamos", reiteró.

Para ayudarse en los gastos del hogar, Guadalupe laboraba en una compañía industrial de Santa Catarina, mientras Juan Carlos se mantenía al pendiente de la hija de ambos, de 10 años.

"Porque lo mirábamos que pasaba él con la niña. Pasaba por aquí y ya de aquí se iba. Y la señora casi nunca se veía, porque siempre andaba trabajando", afirmó el ama de casa.

Este martes y a un día del hallazgo del cuerpo dentro de la casa, el vecindario y el propio domicilio permanecían con un silencio triste, ante el sorpresivo crimen de Lupita.

FOTO: Agustín Martínez

AGUSTÍN MARTÍNEZ