agustín martínez
30 de octubre de 2015 / 05:44 a.m.

Monterrey.- Los vecinos de Don Ramón se encuentran muy tristes por su muerte, y a la vez indignados por la falta de seguridad en un amplio sector del municipio de Apodaca.

Repudian el acto de los delincuentes, quienes lo asesinaron sólo para robarle una mochila en la que llevaba pertenencias personales.

“¿Qué tenían que venir a hacer con el señor? Pues no le hubieran hecho lo que le hicieron. Le hubieran quitado lo que él traía, pero lo hubieran dejado vivo. Porque él tenía su familia; también su esposa, y está enferma la señora”, expresó la señora María del Socorro Vázquez.

Ella no sólo era vecina de Ramón Rangel Molina; también era su consuegra. Lamentó lo ocurrido y pidió mayor vigilancia policiaca en la zona de la colonia Fomerrey 4, para que ya no se registren estos hechos.

“Yo digo: ¿Por qué no, las granaderas, pasan por las calles a todas horas? Aquí hay policías que cuidan, sí, en el día, pero en el día nosotros vemos. ¿Por qué no en la noche?, ¿por qué no en la madrugada?”, cuestionó.

La señora describió a su compadre como un hombre de bien, trabajador y cien por ciento dedicado a su familia.

Don Ramón tenía muchos años trabajando en un rastro y a diario salía de su casa a las 3:00 de la mañana.

“Yo le decía a mi hija: ¿Por qué se va tan temprano tu suegro? No, mamá, pues es que él trabaja en el rastro y así él se va. Yo le decía a mi hija que si él no tenía miedo, pues ya ve todo lo que pasa. Y ella me contestaba que no, que él tenía que trabajar porque tenía familia que mantener”, manifestó el ama de casa.

Rangel Molina, de 67 años de edad, fue sepultado la tarde del jueves en un panteón de Marín, luego de ser velado durante 12 horas en una funeraria en San Nicolás.