LILIANA CAVAZOS
11 de abril de 2018 / 07:33 p.m.

MONTERREY.- La noche del pasado martes, José Ángel Zarate Zapata, su esposa Rosa Isela, dos de sus hijos y un sobrino salieron de su casa en Ciénega de Flores rumbo a San Nicolás. Pero un falla mecánico truncó el viaje.

“Les tronó una llanta, dieron vuelta y los niños salieron disparados”, dijo Lucila Zapata Rodríguez, madre del conductor fallecido.

José Ángel murió a consecuencia de un golpe en la cabeza cuando salió proyectado del taxi que alquilaba para trabajar.

Ahora sus deudos enfrentan el dolor de su pérdida y una crítica situación. No han conseguido apoyos para servicios funerarios ni para los gastos hospitalarios de la pequeña de dos años, quien resultó herida en el accidente y de su esposa, quien aún convalece en el Hospital Metropolitana con fractura de cadera, piernas y una fuerte lesión en el cuello y cabeza.

En el incendio del coche se quemó la póliza del seguro, con lo que consideran podrían costearse los gastos hospitalarios y funerarios.

“Yo quisiera que la gente, los alcaldes, me apoyaran para sacar a mi hijo, para sacar a mi nuera del Hospital Metropolitano”.

Sumado a todo, la impotencia de la petición de Rosa Isela: ver por última vez el cuerpo de su esposo. Pero su estancia obligada en el hospital es un obstáculo.

“Entonces yo les pido a todos que me ayuden con eso, algo que le puedan dar a mi nuera por última vez que vea a mi hijo, porque ella era muy feliz con mi hijo, y mi hijo con ella (respiración profunda)”, pidió la señora Lucila.



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