7 de agosto de 2014 / 08:31 p.m.

Monterrey.-Prisioneros de la ineficiencia vial, víctimas de la falta de alternativas, miles de conductores regiomontanos quedaron atrapados por los círculos de seguridad extendidos en torno a la explosión e incendio de una tubería de gas ocurrida en Lázaro Cárdenas y Diego Rivera en el municipio metropolitano de San Pedro Garza García.

Fue una puñalada en el corazón de la zona hotelera y comercial más exclusiva de México, pero sobre todo, el incidente ratificó lo que los automovilistas regiomontanos ya conocen: que padecen una vialidad de inframundo

Pero vámonos al lugar del siniestro, donde moran o nos visitan gente de holgada posición económica.

Miles de huéspedes, ejecutivos, empresarios, empleados, fueron evacuados de la zona de peligro. La muralla de fuego y el ensordecedor silbido del gas a presión aceleró corazones e hizo correr hasta a los más aferrados.

Mientras tanto, a kilómetros de distancia, los automovilistas vomitaban el coraje de no tener sitios para donde salir.

Quienes circulaban al poniente por Lázaro Cárdenas, la salida más cercana al punto de conflicto estaba a 3 kilómetros 200 metros, ya para escaparse por Río Nazas, rumbo a la zona del Tec, o por Adolfo Laubner, para incorporarse al sector Valle por la avenida Alfonso Reyes.

Por lo demás, la Loma Larga se ha mantenido como barrera infranqueable, con apenas cinco cruces intermunicipales en un tramo de 11 kilómetros desde la punta de la Loma, por Garza Sada hasta la colonia del Carmen, en Morones Prieto.

El incendio de este jueves incomunicó a los huéspedes de los hoteles más caros de México. Dignatarios, artistas, gente del jet set no pudieron llegar a disfrutar de los lujos de la zona más exclusiva de México.

Lo mismo ocurrió con los centros comerciales de calidad mundial. Ahora, todo quedó reducido al desprestigio de la comunidad al saberse que, según versión inicial del alcalde Ugo Ruiz, un simple choque quebró un tubo de agua, éste reblandeció la tierra y provocó un deslave y con él se hundió una calle y con ella una línea de gas natural de 30 centímetros de diámetro.

Y claro, con toda esa cadena de eventos se hundió el glamor.

Los de casa volvieron a enfrentar la falta de rutas de escape. Los visitantes se llevaron una tragicómica experiencia que seguramente platicarán entre su gente a su regreso. ¿y qué van a decir? seguramente entre risas y temores relatarán que un simple choque causó una cadena de desastres que paralizó la vialidad de monterrey y la ubicó la antesala del ridículo.

En tanto, en el sitio del incendio, la perspectiva aérea mostraba un muro de contención junto a un socavón donde se construye seguramente algún palaciego edificio, como los que coronan el barrio.

A un lado de la llamarada, una patrulla y una camioneta calcinadas se convertían en dramáticos testigos de lo que pudo ser una catástrofe... hoy no ocurrió... pero fue lo suficiente para estrangular a una ciudad que no aguanta mas...

FOTO: Joel Sampayo

VÍA @joelsampayo