agustín martínez
4 de julio de 2015 / 07:35 p.m.

Monterrey.- El hombre que la madrugada del jueves presuntamente asesinó a su hijo en el municipio de Linares, quedó vinculado a proceso y recluido en el penal del Topo Chico.

Durante la respectiva audiencia, un juez de control de detención estableció un plazo de dos meses para que la Procuraduría de Justicia termine de integrar la carpeta judicial.

A Armando Garza Serna, de 53 años de edad, le imputan los delitos de homicidio calificado y violencia familiar, por lo que podría enfrentar severa pena en caso de ser declarado culpable.

Garza Serna enfrenta cargos por el asesinato de su propio hijo de 29 años de edad, identificado como Octavio Garza Sotero, quien era casado y vivía en otro domicilio.

Fue precisamente en la vivienda del ahora fallecido donde se registró el violento hecho alrededor de las 00:30 horas del jueves 2 de julio.
El inmueble se localiza en el número 1200 de la calle Río Santa Catarina, en la colonia Infonavit Río Verde, en Linares.

Los involucrados y otras personas se encontraban conviviendo desde la tarde-noche del miércoles.

Ya en la madrugada padre e hijo comenzaron a discutir, debido a que el primero le aconsejaba ponerse a trabajar y mantener a su familia.

Trascendió que Octavio era a veces agresivo cuando se encontraba bajo los efectos del alcohol, además de que tenía seis meses en Linares después de haber estado trabajando en Estados Unidos, y no llevaba a cabo ninguna actividad.

Lo anterior tenía molesto a su papá, pues era constante la queja de la esposa del fallecido debido a que no contaba con apoyo económico.
Durante el incidente Garza Serna sacó una pistola calibre .380 y le disparó en al menos seis ocasiones a su hijo, luego de que presuntamente estuvieran a punto de llegar a los golpes.

Las personas que se hallaban en la finca salieron a pedir ayuda y, pese al rápido arribo del auxilio de la Cruz Roja, nada se pudo hacer por Garza Sotero, quien falleció instantáneamente.

Versiones policiacas precisaron que el detenido le había indicado a su hijo que se fuera a trabajar a Estados Unidos, para que trabajara y mantuviera a su familia.

A finales de diciembre pasado el joven regresó y su padre creyó que ya había cambiado, pero desde entonces el muchacho se negaba a desempeñar un trabajo.