REDACCIÓN
5 de octubre de 2016 / 07:21 p.m.

MONTERREY.- El policía de General Terán que acribilló la camioneta en la que viajaban, por lo menos, 14 hondureños, entre ellos, dos niños que resultaron lesionados, quedó sujeto a juicio al ser vinculado a proceso por abuso de autoridad y lesiones calificada cometidas en perjuicio de menores de 12 años, por lo que fue trasladado a las celdas de la Secretaría de Seguridad Pública de Montemorelos.

José Luis Martínez Canela
, de 28 años, y originario del estado de Veracruz fue presentado este viernes ante una juez de control que lo consideró probable culpable de las lesiones que sufrieron los hermanitos Carlos Miguel y Omar David Velázquez, de 6 y 9 años de edad.

El más pequeño resultó con una herida en la cabeza, por lo que fue trasladado al Hospital de Montemorelos, donde lo dieron de alta después de recuperarse de lesión que fue calificada como de las que no ponen en peligro la vida y si tardan más de 15 días en sanar.

Mientras que Omar David continúa internado en el Hospital Universitario, donde lo atienden del balazo que recibió en el hemitórax, el cual le causó una herida grave que tarda más de 15 días en sanar y si pone en peligro su vida.

Tras emitir su resolución, la juez ordenó el traslado de Martínez Canela a dichas celdas en cumplimiento a la petición que le hizo el agente del Ministerio Público, Martín Moreno Becerra, quien integra la carpeta judicial del caso y el defensor particular, quienes argumentaron su seguridad.

Durante la audiencia, el fiscal argumentó que Martínez Canela actúo con dolo al accionar su arma larga, calibre .223, en contra de la camioneta Chevrolet Suburban, color blanca, en la que los indocumentados tenían 6 días viajando.

Explicó que la unidad que tripulaba el uniformado intervino en el caso, porque en la corporación les informaron que dicha camioneta se había pasado por alto dos puntos de revisión.

Mencionó que les solicitaron apoyo para localizarla y la encontraron en el kilómetro 44 más 700, de la carretera Terán-China, donde presuntamente, el conductor se negó a detener la marcha, por lo que al iniciar la persecución realizó varias detonaciones, algunas de las cuales dieron blanco en la humanidad de los menores que viajaban en las piernas de los testigos.

Después de escuchar la acusación del fiscal, el policía que, desde hace 5 años, vivía en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública de General Terán, se negó a declarar y por recomendación de su defensor particular se apegó a los beneficios del artículo 20.