MILENIO DIGITAL
24 de agosto de 2016 / 04:00 p.m.

MONTERREY.- El comerciante que fue sorprendido 'in fraganti' cuando trataba de deshacerse de las prendas de vestir de la sexoservidora a la que asesinó el viernes de la semana pasada, en un baldío de la colonia Los Ébanos, en Apodaca, quedó vinculado a proceso por el delito de homicidio calificado y recluido en el penal del Topo Chico.

Alfonso Castañeda Aguilar, de 59 años, fue presentado ante un juez de control que lo consideró probable responsable de la muerte violenta de una joven a la que estranguló, porque supuestamente le quiso robar un celular.

La víctima mortal aparentemente respondía al apodo de 'La Flaca', pero hasta el momento se encuentra sin identificar en el Servicio Médico Forense del Hospital Universitario.

Durante la audiencia, el agente del Ministerio Público que integra la carpeta judicial del caso acreditó con evidencias la probable responsabilidad de Alfonso, quien en un principio fue detenido por delitos contra la salud.

Fueron elementos de la Policía de Juárez quienes sorprendieron a Alfonso cuando trataba de deshacerse de las evidencias que lo relacionaban con el homicidio de la jovencita que le había ofrecido sus servicios sexuales. La levantó en la avenida Colón y Miguel Nieto, en la colonia Industrial, en Monterrey.

Tras ser capturado, el presunto homicida traía dosis de droga y andaba bajo los efectos de la misma, pero al ver las manchas de sangre en la ropa que transportaba en su camioneta Pacífica, los uniformados alertaron a las autoridades.

Los responsables de la investigación del homicidio confirmaron que las evidencias aseguradas por los policías tenían relación con el crimen de la joven y el comerciante terminó por confesar su responsabilidad.

Explicó que después de levantar a la joven, se dirigió por la carretera a Laredo a buscar un motel, pero en el trayecto se percató que ella trató de robarle su celular, por lo que la agredió a golpes hasta que la dejó inconsciente, luego la estranguló con un cordón y se deshizo del cuerpo en un baldío de la colonia Los Ébanos, donde antes de abandonarla le arrojó una piedra en la cabeza.