6 de diciembre de 2014 / 02:40 a.m.

Allende.- Para todos es un milagro que Martha Cecilia esté con vida, y más que eso, prácticamente ilesa.

La joven, de 22 años y recién graduada de la carretera de Contaduría, describió los momentos previos al accidente en el que su vehículo se partió en dos, la mañana del jueves en la Carretera Nacional, a la altura de Allende.

Se dirigía hacia su trabajo en un despacho contable ubicado en Valle Oriente, en San Pedro, donde recién ingresó apenas el pasado lunes.

"Me acababa de persignar. Iba agarrando ya el volante con las dos manos, y de repente nada más vi que mi carro se me fue. Vi un árbol y vi cuando choqué con el árbol", relató desde la comodidad de su hogar, en la sección Independencia, de Allende, Nuevo León.

Martha Cecilia Cavazos Herrera estuvo internada menos de 12 horas en un hospital del sur de Monterrey. Allí le mostraron las fotos del auto Chevolet Malibú.

"Yo dije: ¡Dios mío! muchísimas gracias. Estaba súper agradecida y sigo estando súper agradecida con Dios. Siento que él me cuidó y que en todo momento estuvo conmigo", comentó.

Por prevención utiliza un collarín. Su pulgar derecho luce una férula, pero la lesión no es seria. Su rostro, sin maquillaje, muestra múltiples heridas, muy pequeñas, causadas por los fragmentos del parabrisas.

Considera que, para ella, existe un antes y un después, tras el aparatoso percance.

"Desde ayer (el jueves) es un nuevo comienzo para mí. Volví a nacer y voy a empezar otra vez por el camino del bien, porque a lo mejor estaba ahí, más o menos, haciendo cosas que no estaban bien", explicó en presencia de sus padres.

Indicó que la experiencia que le tocó vivir es como una prueba, que afortunadamente superó, y a la vez una oportunidad de vida.

"Cuando te toca, te toca, y si no, es porque… bueno, todo mundo siente que yo tengo una misión muy importante aquí, porque para haber sobrevivido de ese impacto…", recalcó Martha.

En estos momentos y cuando se acerca una temporada tan importante para las familias, Martha y sus seres queridos no tienen otro sentimiento más que de gratitud.

"Pues estuvo fuerte y, por algo, mis papás y toda la familia, toda la gente que me ha apoyado, pues yo creo que están muy agradecidos también con Dios, más que nada", agregó.

La joven profesionista no se vence. Por el contrario, está dispuesta a enfrentar la vida, pero ahora con una nueva cara, con una sonrisa y mejores ánimos.

Para eso envía un consejo y un mensaje para sus amigos y amigas, y en general para la juventud.

"Que no se detengan; que la vida sigue y hay que echarle muchas ganas. Y que aquí estoy, más viva que nunca, y que van a tener Martha para mucho rato..."

FOTO Y TEXTO: Agustín Martínez