SANDRA GONZÁLEZ
16 de junio de 2016 / 09:53 a.m.

Monterrey-. A sus seis años, y pese a su discapacidad, Jesús Guadalupe Silva Garza es un estudiante aplicado y muy inteligente. Él ha superado los obstáculos gracias al esfuerzo de sus padres y a las equinoterapias que recibe en la fundación FICAE.

Jesús es uno de los 140 pacientes becados para recibir esta terapia. "Me gusta mucho venir, solo cuando no tengo clases vengo", señala. Y es que el contacto con los equinos proporciona a niños y adultos la posibilidad de tener una mejor calidad de vida, según se ha comprobado científicamente.

El caballo tiene una temperatura más alta, lo cual ayuda a relajar la fibra muscular de la persona; además el caballo transmite 110 impulsos por minuto al paso, lo que estimula el sistema neurológico, así lo explica Marisol Taha, presidenta de la Fundación Internacional de Cabalgantes y Actividades Ecuestres.

"Tanto en la disminución de situaciones conductuales, vienen niños con un estado de agresión bastante alto y después de estar con un tratamiento aminora mucho, ansiedad, situaciones de atención, de lenguaje.

"Obviamente se utilizan bastantes accesorios también para estar coadyuvando con el alumno. Y no es lo mismo que estén en un salón, un cubículo o de gabinete para una terapia a utilizar a un amigo como lo es el caballo, tan es así que algunos niños los hemos detenido porque se los quieren llevar", manifestó la presidenta de la Fundación.

El avance, es significativo. De acuerdo a Marisol Taha, cada tres meses se entrega un reporte de evolución y a los seis meses se hace una revaloración.

Los padres de familia son los principales testigos del avance.

"Antes tenía un tono muscular más alto. (Mi hija) ha mejorado mucho su postura, pone más atención a lo que se pregunta, cosas de la vida diaria", asegura Carmen de Salinas, madre de una niña con discapacidad.

"Ella tiene su tronquito más fuerte y ahorita usa andadores y ya lo mueve muy bien, todavía sola no, yo le ayudo, pero sí logra agarrar el andador. (Ha tenido) mejoras en el habla, ella no habla nada y ahorita dice algunas palabras, no mucho, pero sí se da entender", mencionó Andrea Beatriz García de la Rosa, otra madre de familia.

"Gracias a Dios ya empieza a sostenerse. Su cabecita se le caía totalmente, ahora ya se empieza a sostener, a pararse y sí ha habido mucho avance", mencionó César Alberto Izaguirre, padre de familia.

Con las equinoterapias se puede atender a bebés desde los 6 meses de edad hasta adultos mayores con Síndrome de Down, déficit de atención o hiperactividad, síndromes extraños o parálisis cerebral.

Sin embargo, debido a los bajos costos de recuperación para las familias y becas, así como convenios con DIF municipales, la fundación FICAE requiere del apoyo de toda la población.