MARCELA PERALES
14 de marzo de 2016 / 08:54 a.m.

Monterrey.- Al llegar a clases todos los niños dan lo mejor de sí y hacen su mejor esfuerzo, pero hay una personita que aporta un extra, el extra del cariño. Tiene ojitos oblicuos, nariz y manitas pequeñas, sus deditos son cortos... ella es Sofía Martínez.

"Entra mi esposo, acompañado por el pediatra, los dos llegan a la habitación y cuando el pediatra me dice que era un 80 por ciento que la niña venía con Síndrome de Down el mundo se me cayó… fue un día muy doloroso", comparte Celia Catalina de la Cruz, madre de Sofi.

La noticia fue confirmada y no fue fácil, menos por el tiempo que Celia y su esposo lucharon para poder tener un hijo.

"Fue un milagro porque el tratamiento no duró ni un mes y quedé embarazada… Pero qué iba a hacer, que iba a ser de ella, como íbamos a lograr que ella tuviera una vida de lo más normal porque a mí me dice el pediatra que es una bebé que no iba a poder caminar, que no iba a poder hablar, que no iba a poder ser independiente".

El Síndrome de Down es una alteración genética, en la cual, las células de un bebé poseen un cromosoma extra en el grupo del par 21. Este cromosoma de más modifica el funcionamiento del organismo, así como el desarrollo físico e intelectual.

"Su aprendizaje es más lento, alcanza aprendizajes, pero va un poco más despacio que lo normal (presentan problemas en) situaciones de cardiología, algunas situaciones con sus pulmones, con su intestino", compartió la licenciada Paola Dantes Rodríguez, de la Asociación Down Monterrey.

No es una enfermedad ni tampoco error de los padres, no hay culpas. Es una decisión de la naturaleza.

Según la Secretaría de Salud Nacional, la frecuencia de nacimientos con Síndrome de Down es de un niño entre cada 800, alteración genética representa el 5 por ciento de los abortos espontáneos y el 80 por ciento de éstas concepciones son abortadas voluntariamente.

Caso Down

Sofi es ajena a las estadísticas, primero porque fue aceptada por su familia, sus terapias iniciaron desde los 40 días de nacida y acude a una escuela regular en donde ha demostrado que es igual a los demás.

Además Sofi lleva clases de lecto-escritura que le permiten ir a la par que cualquiera de sus compañeros, y lo entiende perfectamente.

"Verla ahorita después de ocho años para nosotros es demasiado (…) Desde chiquitita ella ha demostrado ser bien capaz, ella es nuestra maestra porque ella si no puede al primer intento, hasta que lo logra", dijo su madre.

Es cariñosa, posee salud y hasta practica ballet. Para nadie ha sido fácil y tal vez no lo sea para aquellos padres que lo enfrentan por primera vez, pero si de algo están seguros los papás de Sofía, es que al final, todo vale la pena.

"Se vale llorar, pero la recompensa es muy grande", compartió la mamá de Sofi a los padres de otros niños con Síndrome de Down.

Sofi
Sofi junto a su madre Celia | ESPECIAL

APUNTES

- El Síndrome de Down es una alteración genética, en la cual, las células de un bebé poseen un cromosoma extra en el grupo del par 21.

- El cromosoma extra modifica el funcionamiento del organismo, el desarrollo físico e intelectual.

- No es una enfermedad ni tampoco error de los padres. Hasta el momento se desconoce el origen.

- Según la Secretaría de Salud Nacional, la frecuencia de nacimientos con Síndrome de Down, es de un niño entre cada 800.

- Ésta alteración genética representa el 5 por ciento de los abortos espontáneos y el 80 por ciento de éstas concepciones son abortadas voluntariamente.