MILENIO DIGITAL
26 de marzo de 2015 / 11:09 a.m.

Ciudad de México - Daniela Ayón estaba sentada con los pies sobre su maleta de mano gris en la sala de espera de la puerta 34 del aeropuerto de Barcelona. Tenía un libro entre las manos y esperaba cerca del área de abordaje. Era el 24 marzo a las 8:30 de la mañana cuando por fin conoció, en esa sala de espera, a Jaime, un amigo español con el que platicaba por mail. Media hora después abordó el avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses.

Jaime y Daniela, que trabajaba en México como maestra de yoga, se conocieron por medio de correos en 2010 por una amiga en común.

"Era una persona que se había movido por todo el mundo, había viajado en Australia, que platicaba, y decidí ponerme en contacto directamente con ella. Le dije que la había conocido por amigas y que estaba muy interesado en poder aprender todo lo que ella estaba enseñando", cuenta Jaime, quien vive en Barcelona.

Así mantuvieron comunicación por casi cinco años. Hablaban de las clases de yoga de Daniela, de inquietudes espirituales, de los videos que subía a internet con sus enseñanzas de meditación y el programa que había armado de detox. Jaime la veía "como una persona de luz, y la intuición me dijo en aquel momento que tenía que contactarme con ella".

Daniela llegó a Barcelona unos días antes del día de su cumpleaños, el 17 de marzo de 2015, para celebrar sus 36 años acompañada de los amigos que hizo cuando vivió ahí. Cuando Jaime supo que Dany, como él le dice, estaba en su ciudad, la contactó.

"Siempre le había dicho que cuando viniera a Barcelona me avisara porque yo quería conocerla. Conocer a una persona de forma virtual, pues llega un momento en que quieres conocerla en persona, pero no buscando algo en concreto, simplemente conocerla. Quería tenerla cerca, abrazarla", dijo Jaime.