DANIEL VENEGAS Y JAFET TIRADO
14 de julio de 2013 / 04:01 p.m.

México • La guerra sucia entre partidos y la violencia generada en estados gobernados por el PRI generaron un "desencanto" y "hartazgo" en la sociedad, lo que se reflejó en el abstencionismo de la pasada jornada electoral, coincidieron PRD y PAN.

En entrevista, el presidente nacional perredista, Jesús Zambrano, dijo que la falta de voto debe preocupar a todos los partidos, porque es evidencia del "descrédito y desconfianza" de sectores sociales sobre la manera en que se desarrollan los procesos electorales.

Aseguró que en muchas regiones la gente no comparte las estrategias de guerra sucia, mientras que en algunos estados se ha establecido el terror político: "Y ahí entra más de un factor. Por ejemplo, en Quintana Roo, la violencia política desde el gobierno; en otras partes, el crimen político como en Zacatecas".

La secretaria general del PAN, Cecilia Romero, señaló que incidentes poselectorales como el de Apizaco, Tlaxcala, don-de el partido reclama que se le arrebató el triunfo de manera “burda”, provoca que la gente "deje de creer que las elecciones pueden ser válidas".

"De alguna forma, los partidos han llevado al desencanto de la gente por la política y eso es una cuestión muy grave, creo que es parte de lo que el PRI está provocando con su regreso", explicó.

Destacó que "en esta elección hubo un nivel de confrontación que fue bastante más allá del contraste, y rayó en lo que fueron campañas sucias y difamación".

 

Más de la mitad

En las elecciones del pasado 7 de julio, en nueve de 14 estados el abstencionismo rebasó 50 por ciento. Destacan Quintana Roo, Chihuahua y Baja California, que llegaron hasta 60 por ciento.

Esta última entidad fue la más importante del proceso por ser la única donde se votó por una gubernatura, donde el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) falló.

Solo cuatro de cada 10 ciudadanos acudieron a las urnas, cifra que, aun siendo alta, representa una disminución respecto a 2010, cuando solo tres de cada 10 emitió su voto por los tres cargos en disputa.

En Quintana Roo, la ausencia de participación fue más alarmante. Es el estado con la mayor cifra de abstencionismo, pues 68 de cada 100 inscritos en las listas nominales decidieron no votar.

Esta cifra está 15 puntos arriba de la tendencia de los comicios 2007-2008, en los que se eligieron ayuntamientos y legisladores.

En segundo lugar está Chihuahua, donde el fenómeno alcanzó 64 por ciento, es decir, 2 por ciento más que en las últimas de este tipo de elecciones, como las de 2007.

Para Durango e Hidalgo la diferencia fue de un punto, con 58.1 y 57.1, respectivamente. Pese a que en la segunda entidad solo se contendió por 18 distritos de mayoría relativa, en ambos estados el PRI no dejó lugar a la competencia al arrasar en el Congreso.

En Puebla, donde las alcaldías gobernadas por el PAN bajaron de 125 a 93 y las del PRI de 104 a 86, hubo una abstención de 55 por ciento, seguido por Sinaloa, con 53.17; Tamaulipas, con 52%, y Aguascalientes, con 51.3%.

Mientras que en Coahuila, Oaxaca, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas no bajó de 40%.