8 de febrero de 2014 / 08:43 p.m.

 

La Habana.- Las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) acusaron hoy al presidente colombiano Juan Manuel Santos de haber cambiado su enfoque frente al supuesto caso de espionaje a las conversaciones de paz en La Habana.

El jefe del equipo negociador de las FARC, Iván Márquez, denunció este sábado que "nadie entiende la voltereta del gobierno, que de la noche a la mañana cambia su apreciación, como veleta al viento, frente a tan graves hechos".

En un comunicado leído por Márquez, los rebeldes recordaron que en un principio Santos atribuyó el hecho a "fuerzas oscuras", pero luego consideró "lícitas" las operaciones de inteligencia.

Rechazaron compartir que “las fachadas de inteligencia sean totalmente lícitas, que sus operaciones (de inteligencia) sean ajustadas a la ley, y que no tengan nada de irregular”.

La revista colombiana Semana aseguró que sectores del ejército colombiano espiaban desde Bogotá las conversaciones telefónicas de tres de los negociadores gubernamentales, entre ellos su jefe, Humberto de La Calle.

El gobierno de Santos relevó de sus cargos al general Mauricio Zúñiga, jefe de la inteligencia del ejército, y al general Jorge Andrés Zuluaga, director de la central de inteligencia técnica del ejército.

Según Márquez, cuyo nombre real es Luciano Marín, "se necesita estar ciego para no ver que el propósito de esa actuación ilegal de los enemigos de la paz, es hacer explotar en mil pedazos el proceso de La Habana".

El grupo armado ilegal, con unos ocho mil combatientes, ha acusado al ex presidente Álvaro Uribe, que ahora aspira a una banca en el Senado, de estar detrás de las acciones de espionaje.

Uribe, quien dice estar preocupado por la seguridad de Colombia, es el principal crítico del proceso de paz iniciado en la capital de Cuba en noviembre de 2012 y que tiene a ese país caribeño y a Noruega como garantes, y a Chile y Venezuela como acompañantes.

Para los insurgentes el espionaje, que alegan también los afectó a ellos, es un nuevo intento de abortar el proceso de paz que debe poner fin a un conflicto de más de medio siglo.

Esta violencia ha dejado de entre cuatro y cinco millones de desplazados, 220 mil muertos y unos 25 mil desaparecidos.

Rebeldes y gobierno discuten ahora el tema del uso de drogas ilícitas y, según comunicaron, a partir del lunes sesionarán a puertas cerradas, sin acceso de la prensa a las habituales declaraciones o comunicados previos antes del inicio de cada jornada.

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