4 de mayo de 2013 / 03:39 p.m.

México • Si bien es cierto que el 2 de mayo se reunieron formalmente Barack Obama y Enrique Peña Nieto, para revisar los puntos de una agenda bilateral de trabajo, el día 3 Obama se reunió con las masas, no solo con jóvenes, para sentenciar una segunda agenda que omitió el primer día de su visita a México.

En lo formal, el presidente de Estados Unidos abordó los temas de comercio y educación, siendo el primero el que superó las expectativas de la agenda. La prioridad de Estados Unidos se concentra en reactivar la economía tras un prolongado periodo de estancamiento y qué mejor que con el hemisferio occidental y las economías del Pacífico, a través del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (Trans-Pacific Partnership o TPP). Este interés resulta en un hábil movimiento, ahora que su primer socio comercial, China, comienza a desacelerar su economía y la diversificación de mercados se hace indispensable.

México es el segundo socio comercial de las exportaciones de Estados Unidos y éste es el primero para México. En el periodo 2009-2013, Obama visitó más de 25 países y asistió a conferencias internacionales como la Quinta Cumbre de las Américas, donde llamó a los países de este continente “socios del desarrollo”; y la Sexta del Comité del G-20, que se centró en temas económicos. Salvo sus visitas a Afganistán, las últimas giras de Obama han sido principalmente con motivos económicos. Así nos lo dejó ver esta visita, su continuación hacia Costa Rica y su posterior asistencia a la Cumbre del Sistema de Integración de Centroamérica (SICA).

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El segundo tema de la agenda bilateral oficial fue el de la educación. Estados Unidos mantiene, desde el periodo gubernamental pasado, la prioridad y continuidad de su programa “La Fuerza de Cien mil en las Américas”, con el que Obama pretende impulsar la educación superior a nivel hemisférico, teniendo muy claro que el medio para incrementar el desarrollo es la educación, no solo en Estados Unidos, sino en el resto del continente como vía para incrementar los intercambios estudiantiles en el hemisferio. Obama afirma que el mundo se está convirtiendo en una aldea planetaria, donde la información y el conocimiento son estratégicos en la capacidad innovadora de una empresa, país o región. Esta visión nos alcanza en la agenda de forma positiva.

El propósito de la política educativa de Obama es alentar la prosperidad a lo ancho de la región por medio de un creciente intercambio de estudiantes internacionales, que son los futuros líderes e innovadores de Estados Unidos. El tema educativo pretende reforzar el entendimiento en este hemisferio y fortalecer más los lazos entre pueblos y afrontar desafíos comunes, como el de la seguridad ciudadana, las oportunidades económicas, la inclusión social y la sostenibilidad del medio ambiente.

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En el segundo día de su visita pudimos ver a un Obama entusiasta, subiendo al estrado como un verdadero rockstar, lleno de energía y seguridad, con un discurso impecable, elocuente y directo, explicando una agenda aparentemente informal, cargada de frases y anuncios de su política exterior. Obama se refirió a distintos tiempos en su discurso, tomando como metáfora del pasado a Diego Rivera y Frida Kahlo; a la modernidad citando a Octavio Paz; a la democracia a través de Benito Juárez; y al futuro mediante la lucha por la justicia, con el sueño de Miguel Hidalgo y Costilla.

En esta otra agenda, sí abordó el tema de la seguridad, recordando que trabajó con Felipe Calderón y destacando que continuaría trabajando con Peña Nieto, a quien por cierto respaldó en sus reformas por el bien del pueblo mexicano. Al respecto, reconoció su responsabilidad en los temas de inseguridad, pues dijo que buena parte de la violencia en México se genera por la demanda de drogas del pueblo de los Estados Unidos. Sin embargo, anticipó su postura sobre la legalización de las drogas, cuando sabido es que hay estados de la Unión Americana que ya la han legalizado, citando que no cree que esta sea la respuesta correcta, sino que se requiere de una reforma integral de prevención, tratamiento y combate a las drogas, pensando en el futuro de las nuevas generaciones. En todo caso, pareciera que pasar de la intervención a la prevención en el Plan Mérida, les tomó por sorpresa. Habrá que ver cómo se desarrolla este tema.

Reconoció como parte del problema de inseguridad el tráfico de armas que, si bien es un derecho en ese país, dijo que debe evitarse que caigan en las manos indebidas, aceptando la necesidad de trabajar en una agenda de seguridad común, que en esta ocasión quedó pendiente y que deberá desarrollarse con criterios de responsabilidad, respeto y dignidad. ¿Sera que en el sexenio pasado alguno de estos criterios se omitió?

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De inmediato saltó a la agenda migratoria, intentó identificarse con México a través de su natal Chicago, con La Villita y la Virgen de Guadalupe, y luego pasó a la defensa de los dreamers, que llegaron siendo niños a Estados Unidos y aún no están reconocidos como otros miembros de comunidades de inmigrantes que son parte del motor de la economía y aún no están legalizados. Asumió trabajar bilateralmente para que, a largo plazo, haya un México próspero, capaz de generar empleos e impedir flujos migratorios. O sea, ayúdame que yo te ayudaré. Luego, destacó cinco puntos en los que se puede trabajar más. Dos de ellos vistos en la agenda oficial, el comercial y el educativo.

En lo relativo al comercio añadió, como primer punto, a las pequeñas empresas y a la incubación de empresas de jóvenes, así como al acuerdo TPP como vehículo para exportar hacia economías emergentes del Pacífico. Como segundo punto, la construcción de un futuro conjunto; tercero, el tema de las energías limpias o energías verdes; cuarto, la educación; y en quinto lugar, sin que lo haya anunciado como tal, sino refiriéndose a ello como y “finalmente” la inversión en innovación y desarrollo de ciencia y tecnología, ingenierías y matemáticas, que promuevan la exploración de áreas como la nanotecnología y la robótica entre otras, invitando a los jóvenes a la creación, más que al consumo. Cerrando esta que era la agenda que quería, pese a los escépticos, incrédulos y cínicos.

Esta visita dejó en claro que las prioridades de Estados Unidos marcan nuestra agenda en política exterior. México no se puede sustraer de esta relación bilateral, pero hace bien en mirar al Cono Sur y a países europeos y asiáticos, para marcar la suya propia.

ILIANA RODRÍGUEZ SANTIBÁÑEZ