Reuters
6 de mayo de 2014 / 03:00 p.m.

Kramatorsk/Odesa . -Los últimos días las fuerzas del Gobierno continuaron con su ofensiva en el este, donde rebeldes separatistas han mantenido firme su control en la ciudad de Slaviansk y derribaron tres helicópteros militares ucranianos.

El ministro del Interior, Arsen Avakov, dijo el martes que más de 30 separatistas habían muerto en combates alrededor de Slaviansk, pero no había confirmación de esa cifra.

Los rebeldes, que comenzaron los disturbios en la zona el lunes al realizar una emboscada de fuerzas del gobierno, dijeron que cuatro de sus hombres habían muerto.

La crisis ucraniana ha llevado a una confrontación entre Moscú y Occidente no vista desde la Guerra Fría.

Desde que un Gobierno pro-europeo asumió el poder después de un levantamiento que destituyó al presidente pro-ruso Viktor Yanukovich en febrero, el mandatario ruso Vladimir Putin revocó décadas de diplomacia al declarar el derecho de Moscú a intervenir para proteger a los ciudadanos de habla rusa en la ex república soviética.

En marzo, Rusia tomó y anexionó la región ucraniana de Crimea y en las semanas siguientes separatistas armados tomaron control de gran parte de la región oriental de Donbass, que representa cerca del 15 por ciento de la población de Ucrania y una tercera parte de la producción industrial.

Moscú tiene decenas de miles de soldados reunidos en la frontera oriental de Ucrania. El estallido de violencia en Odesa implica que el malestar se ha extendido al sur y este ucraniano.

Países occidentales dicen que agentes rusos están dirigiendo el levantamiento y que Moscú está incentivando la violencia con una campaña de propaganda a través de medios estatales rusos que describen al Gobierno de Kiev como "fascista".

Ucrania tiene previsto celebrar elecciones presidenciales el 25 de mayo.

Pero el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo el martes que sería "inusual" celebrar unas elecciones presidenciales en Ucrania mientras el Gobierno despliega el Ejército contra algunos de sus ciudadanos.

Por otra parte, separatistas en la región de Donbass dijeron que celebrarán un referendo sobre la secesión dos semanas antes de lo previsto, el próximo domingo, en hechos similares a lo ocurrido antes de la anexión de Crimea por parte de Rusia.

Entierran a sus muertos

Los rebeldes prorrusos y los defensores de una Ucraniaunida han estado enterrando a sus muertos mientras el país se dirige cada vez más hacia la guerra y ambas partes se acusan mutuamente de dividir la nación.

El este y sur de Ucrania estaban tranquilos la mañana del martes, pero los acontecimientos de los últimos días desde que el levantamiento separatista comenzó han transformado el conflicto, endureciendo posiciones y dejando poco espacio para una resolución pacífica.

En Kramatorsk, una ciudad del este en manos separatistas que vio un avance de soldados ucranianos durante el fin de semana, el ataúd de la enfermera de 21 años Yulia Izotova era cargado por las calles aún repletas de barricadas de neumáticos y troncos de árboles. Claveles rojos marcaban el camino.

En la Iglesia de la Santísima Trinidad, siete curas lideraron las plegarias de familiares de la mujer que murió al recibir disparos, que los lugareños creen que fueron ejecutados por soldados ucranianos.

"Nos dispararon. ¿Por qué? ¿Porque no queremos vivir con fascistas?", se preguntó el fotógrafo de pasaportes de 58 años Sergei Fominsky, que estaba con su mujer en la iglesia. "No somos esclavos. "No nos arrodillamos ante nadie", agregó.

En Odesa, un puerto anteriormente pacífico, multiétnico del Mar Negro donde más de 40 personas murieron el viernes en el peor día de violencia desde que una revuelta en febrero destituyó al presidente ucraniano pro-Rusia, varias personas llevaban en una camioneta el cajón abierto de Andrey Biryukov hasta la esquina donde fue baleado.

Biryukov, un activista pro-Ucrania de 35 años, murió un día que empezó con cientos de simpatizantes prorrusos armados con hachas, cadenas y armas atacando una marcha ucraniana y que terminó en la noche con los prorrusos haciendo una barricada dentro de un edificio que fue incendiado y provocó la muerte de decenas de personas.

Unas 50 personas cubrieron el cuerpo con claveles y rosas. Una bandera ucraniana ondeaba y una canción patriótica sobre los héroes muertos salía de un equipo de audio.