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28 de febrero de 2016 / 01:54 p.m.

GINEBRA.-  Los combates en Siria parecían haberse detenido en gran medida el domingo, en la segunda jornada de un acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para un alto el fuego que se mantenía pese a las acusaciones de ruptura y unos ataques aéreos en la provincia de Aleppo.

El acuerdo es el primero de su clase que se intenta en cuatro años y si fructifica sería la mayor tregua en la guerra.


Bajo el pacto aceptado por el Gobierno del presidente Bashar al-Assad y muchos de sus aliados, los combates deberían detenerse para que la ayuda llegue a los civiles y se puedan abrir negociaciones que pongan fin a una guerra que ha matado a más de 250.000 personas y ha dejado sin hogar a 11 millones.

El jefe del centro de coordinación ruso en Siria, Sergei Kuralenko, dijo que el plan se mantenía "en general", pero dijo que hubo nueve violaciones de la tregua en las pasadas 24 horas.

Insurgentes y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que monitoriza el conflicto, dijeron que unos aviones militares atacaron al menos seis ciudades y pueblos en el oeste y norte de Alepo y un pueblo en la provincia central de Hama.

La oposición acusó a Rusia de los ataques y dijo que se quejaría ante Naciones Unidas y a los países que apoyan el proceso de paz, pero dijo que permanecía comprometida con la tregua.

"La decisión es permanecer tranquilos, no hacer nada, y creo que ellos se sumarán a la tregua", dijo el portavoz opositor sirio, Salim al-Muslat. "Ayer fue el primer día en la gente pudo salir y pasear por la calle", añadió.

Una fuente militar siria dijo el sábado que el Ejército no estaba violando el acuerdo. El Ministerio de Defensa ruso rechazo realizar comentarios.

El acuerdo, que es menos vinculante que un alto el fuego formal y no fue firmado directamente por los bandos enfrentados en la guerra, no cubre incursiones contra el Estado Islámico ni al Frente al-Nusra, el grupo inspirado en al-Qaeda que el viernes hizo un llamado a redoblar los ataques.

Moscú y Damasco dicen que seguirán combatiéndolos. Otros rebeldes dicen que temen esta postura porque podría usarse para justificar también ataques contra ellos.

Muslat, también portavoz del comité de negociación opositor HNC, dijo que esperaba respuestas sobre cómo se vigilaba la tregua, particularmente porque no existe un mapa que comprenda la localización de los variados grupos en liza.

"Esto nos preocupa porque no sabemos cómo lidiar con cualquier violación y qué áreas no deberían ser objetivos", dijo, añadiendo que no estaba claro cómo se castigarían las infracciones al alto al fuego.