28 de julio de 2014 / 03:54 p.m.

Manila.- En su discurso anual sobre el estado de la nación presentado el lunes ante el Congreso, el presidente Benigno Aquino III dijo que no puede dejar de pensar que alguien eventualmente atentará contra su vida debido a que su cruzada anticorrupción y otras reformas han afectado a muchas personas.

El padre de Aquino, un activista contra la dictadura de Ferdinand Marcos, fue asesinado en 1983.

El actual presidente resultó herido en una emboscada que tropas filipinas rebeldes le tendieron a su madre, la entonces presidenta Corazón Aquino, en el palacio presidencial en 1987 pero sobrevivió.

"No puedo dejar de pensar en que a causa de lo que estamos enfrentando, quizá haya una ocasión que cuando suba a un podio ése sea mi último día ¿Alguien logrará ponerme una bomba?", dijo en un discurso transmitido por televisión a todo el país.

"¿Tendrán éxito mis enemigos en sus planes oscuros que quieren devolvernos a las senda incorrecta?", preguntó Aquino, quien agregó que confía en que si eso llegara a suceder cuando su "segunda vida" termine, muchos continuarán las reformas que inició.

El hijo de la expresidenta llegó al cargo en 2010 con una gran ventaja sobre sus contrincantes y prometió combatir la corrupción y la pobreza.

No obstante, los problemas en el país han persistido y cerca de una cuarta parte de su población de 100 millones de personas sigue envuelta en la pobreza, mientras que grupos izquierdistas siguen siendo una amenaza a la democracia 28 años después de que una "revuelta popular" llevara al derrocamiento de Marcos.

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