12 de diciembre de 2013 / 07:16 p.m.

La Cámara de Diputados aprobó el jueves la más grande reforma energética en 75 años que abre la industria petrolera a la inversión privada y pone fin al monopolio estatal.

Tras una tumultuosa sesión de 20 horas, la cámara baja avaló por una amplia mayoría la reforma que modifica la Constitución del país y permite al gobierno dar contratos y licencias a empresas nacionales y extranjeras para que participen en la exploración y producción de petróleo y gas.

El proyecto había sido aprobado previamente por el Senado.

Con la aprobación de ambas cámaras, el presidente Enrique Peña Nieto prácticamente logró el avance de su principal reforma de una serie de propuestas de modificaciones legales con las que busca transformar a México, la segunda economía de Latinoamérica.

Por tratarse de una modificación a la Constitución, la reforma aún debe ser aprobada por al menos 17 de los 31 congresos estatales, aunque es casi un hecho que será avalada debido a que el oficialista Partido Revolucionario Institucional domina en la mayoría de los estados.

La noche del miércoles, la cámara baja aprobó los aspectos generales de la reforma con 354 votos a favor y 134 en contra y tras una discusión de cada punto en particular que se extendió hasta después del mediodía del jueves se ratificó la totalidad del proyecto por 353-134 votos.

La reforma toca fibras sensibles en un país que en las últimas décadas ha visto a la industria petrolera como un símbolo de soberanía y nacionalismo.

La industria petrolera fue nacionalizada en 1938 y desde entonces el sector ha estado en manos de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

Luego de décadas de una creciente producción de crudo, Pemex ha enfrentado problemas en los últimos años para sostener la extracción de petróleo y gas, lo cual ha llevado a varios actores a considerar necesario hacer un cambio profundo en el sector para revitalizarlo.

La producción de crudo en México tuvo en 2004 su mayor nivel, con un promedio de aproximadamente 3,4 millones de barriles diarios. A partir de 2005 comenzó a descender y actualmente se ubica en unos 2,5 millones de barriles diarios.

A diferencia de oficialistas y conservadores que ven indispensable la apertura al capital privado, la izquierda sostiene que sólo es necesario fortalecer a Pemex y dotarla de mayores recursos para invertir.

La sesión en la Cámara de Diputados se inició la tarde del miércoles en un edificio alterno debido a que un grupo de diputados de izquierda entró al recinto principal y bloqueó los accesos, incluso con cadenas, para impedir el debate del proyecto.

Apenas unas cuantas horas antes el Senado había votado por mayoría a favor de la reforma que según las autoridades podrá detonar importantes inversiones y un mayor crecimiento económico del país.

La jornada en la Cámara de Diputados estuvo marcada por momentos por reclamos y gritos, e incluso sollozos y un semidesnudo.

"Me duele México, me duele demasiado", dijo la diputada Karen Quiroga, del Partido de la Revolución Democrática, entre sollozos.

Uno de sus compañeros de partido, Antonio García Conejo, subió a la tribuna y comenzó a quitarse la ropa hasta quedar en calzoncillos en una manera de representar lo que a su juicio hace la reforma: un "despojo" a la nación.

El proyecto modifica la constitución y permite al gobierno otorgar contratos y licencias para la exploración y producción a empresas multinacionales, algo expresamente prohibido hasta ahora y que muchos mexicanos consideran tabú.

La izquierda, que ha promovido protestas diarias en calles de la capital y frente al Congreso, había dicho que antes de discutirse en las cámaras la reforma debía someterse a una consulta popular.

La energética es la principal pieza de una serie de reformas promovidas por el presidente Peña Nieto en sectores como la educación, el sistema fiscal y las telecomunicaciones.

Sin embargo, la reforma aprobada va más allá de la que originalmente propuso el mandatario, al establecer mayores modalidades en las que la iniciativa privada puede participar en la industria petrolera.

La iniciativa original del gobierno sólo consideraba contratos para compartir ganancias.

En caso de que la Cámara de Diputados la apruebe, la reforma aún debe recibir el aval de 17 de los 31 estados por tratarse de modificaciones constitucionales.

La reforma establece también la creación del llamado Fondo Mexicano del Petróleo, administrado por un fideicomiso encabezado por el Banco Central y que manejará la riqueza generada por la renta petrolera.

El grupo financiero Barclays consideró que una vez que se hayan hecho las adecuaciones a las leyes secundarias, los contratos con empresas privadas podrían materializarse hacia 2015 y los primeros flujos de inversión hacia 2016.

En una nota analítica, Barclays estimó que la reforma podría contribuir en un 1,5% al crecimiento económico, con lo cual México podría tener tasas sostenidas de crecimiento de un 5%.

AP