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17 de diciembre de 2015 / 03:38 p.m.

Los Ángeles.- Autoridades federales de Estados Unidos arrestaron hoy a Enrique Márquez, amigo de los responsables del tiroteo en San Bernardino, California, a quien le presentarán cargos criminales, informaron fuentes policíacas.

Márquez fue detenido bajo cargos criminales en relación con la matanza del pasado 2 de diciembre en un centro de rehabilitación en San Bernardino, donde 14 personas murieron y 21 resultaron heridas.

El detenido, de 24 años, ha aceptado haber comprado dos rifles de asalto que usaron Syed Farook y su esposa, Tashfeen Malik, quienes protagonizaron el tiroteo en el centro de rehabilitación de San Bernardino, donde dispararon alrededor de 75 tiros.

La pareja fue muerta un par de horas después de ser localizada por autoridades policíacas, muy cerca del centro donde se produjo el tiroteo.

Márquez aceptó ante las autoridades ser amigo y vecino de mucho tiempo de la pareja, la cual le pidió que comprara las armas en el 2011 y 2012, porque Farook no quería ser rastreado por las autoridades.

Antes del tiroteo, Márquez había trabajado como guardia de seguridad en un centro comercial y deseaba integrarse a las fuerzas navales de Estados Unidos.

Márquez
se había convertido al islam gracias a su amistad con Farook, a quien frecuentaba para reparar autos y orar en mezquitas, además de que se casó con una inmigrante rusa que era cuñada del hermano de Farook.

Poco después del tiroteo del 2 de diciembre, Márquez colocó en su portal de Facebook un mensaje en el que expresaba: “Estoy muy apenado chicos. Fue un placer”.

Tras ser identificado, Márquez fue sometido a intensos interrogatorios, además de que las autoridades le decomisaron pertenencias como computadoras y celulares.

En los interrogatorios, Márquez aceptó que Farook le había pedido las armas AR 15 desde 2011 y que éste planeaba cometer atentados en 2011 y 2012, pero desistió de sus planes tras la detención de cuatro yidahistas.

Se estima que Márquez podría ser acusado de cargos como conspirar para cometer un acto terrorista o conspirar para cometer un asesinato, por los que, de ser hallado culpable, podría enfrentar cadena perpetua.