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19 de noviembre de 2016 / 09:13 a.m.

ITALIA.- El papa Francisco impuso el birrete colorado, entregó el anillo y la bula de nombramiento al arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, confiriéndole así la dignidad eclesiástica de cardenal.

Durante un Consistorio público que tuvo lugar esta mañana en la Basílica de San Pedro del Vaticano, Francisco creó 17 nuevos purpurados, quienes juraron fidelidad a Cristo, obediencia al pontífice, a no provocar daño y deshonor a la Iglesia católica.

Después del juramento, pronunciado en latín, cada uno de ellos se arrodilló ante Jorge Mario Bergoglio, sentado frente al altar mayor de la basílica, para recibir el birrete y el tradicional anillo cardenalicio.

"Recibe el anillo de la mano de Pedro y debes saber que con el amor del príncipe de los apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia", dijo el Papa a uno por uno. Luego entregó la bula de creación de cardenal e intercambió, en cada momento, el abrazo de la paz.

Por el "orden de creación" establecido, Aguiar Retes pasó en el lugar número 11 de 16 ya que el nuevo cardenal de Lesoto, Sebastian Koto Khoarai, no viajó a Roma a causa de su avanzada edad de 87 años.

Al inicio de la celebración tomó la palabra, a nombre de los flamantes purpurados, Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria.

En su discurso aseguró que muchos de los distinguidos provienen de lugares donde "millones", adultos y niños, son dejados muertos o medio muertos en los caminos de sus aldeas y barrios, bajo los escombros de sus casas o escuelas, por causa de las sanguinarios y deshumanos conflictos.

"Las trágicas consecuencias (de estos conflictos) caen demasiado a menudo sobre poblaciones civiles inermes, causando sufrimientos indecibles y catástrofes humanitarias de enormes proporciones", agregó.

Zenari
agradeció al Papa su incansable obra por el cese de la violencia y de la guerra en varias partes del mundo, por la reconciliación y la paz, la acogida de los refugiados, la solidaridad entre las naciones y el desarrollo integral de los pueblos.

Luego, en latín, Francisco anunció que se disponía a cumplir "un acto agradable y grave" de su ministerio sagrado, que interesa a toda la comunidad eclesial.

"Llamaremos a formar parte del Colegio de Cardenales a algunos hermanos nuestros, para que estén unidos a la sede de Pedro con un más estrecho vínculo, cooperen más intensamente con nuestro servicio apostólico", estableció.

Entonces, el pontífice invocó la "autoridad de Dios omnipotente", de "los santos apóstoles Pedro y Pablo", para "crear y proclamar solemnemente" cardenales de la Santa Iglesia Romana a los nuevos purpurados.