AP
11 de marzo de 2014 / 06:08 p.m.

Valparaíso, Chile— Michelle Bachelet asumió el martes por segunda vez como presidenta de Chile, en una emotiva ceremonia que tuvo como protagonistas a dos mujeres socialistas, víctimas de la dictadura de Pinochet, que ahora ostentan los cargos más importantes de la nación.

Bachelet, quien estuvo presa durante la dictadura chilena, vivió en el exilio y es hija de un militar que murió luego de ser torturado por sus antiguos colegas, juró defender la constitución de Chile ante Isabel Allende, presidente del Senado, hija del ex mandatario Salvador Allende, quien se suicidó en el palacio de gobierno para no caer en manos de los militares golpistas, en septiembre de 1973.

Allende recibió, además, la banda presidencial de manos del mandatario saliente, el centroderechista Sebastián Piñera, y se la puso a Bachelet.

La ceremonia se realizó en el Congreso, en el vecino puerto de Valparaíso, desde donde la nueva presidenta retornará por la tarde para pronunciar un discurso desde uno de los balcones del palacio de gobierno de La Moneda, en Santiago.

Bachelet inicia su gobierno en medio de una las mayores expectativas de las últimas dos décadas, al prometer a los chilenos ambiciosas reformas económicas y sociales, incluida una educación pública gratis para todos.

Esas expectativas pueden ser el mayor desafío que enfrentará su gobierno.

En las elecciones obtuvo el 62% de los sufragios, apoyada por cuatro colectividades de centroizquierda, más el Partido Comunista, y dos movimientos menores más, todos agrupados en la coalición Nueva Mayoría.

En su mandato anterior Bachelet realizó una gran reforma al sistema de protección social y le tocó enfrentar la grave crisis económica internacional del 2008-2009 con recursos guardados por el estado para "años de vacas flacas", lo que le permitió crear empleos y lograr un crecimiento económico promedio de 3.2%.