21 de julio de 2014 / 10:01 p.m.

Los Ángeles.- Un grupo de siete jóvenes, respaldado por organizaciones y líderes proinmigrantes de la ciudad estadunidense de Los Ángeles, inició hoy un ayuno de una semana en solidaridad con niños indocumentados centroamericanos.

El ayuno fue iniciado por los siete jóvenes, entre ellos Belle López y Edgar González, quienes señalaron que sus acciones buscan llamar la atención para que reciban un trato especial "por ser niños y no criminales".

Los jóvenes están en espera de que se les unan algunos más, como Yamilé Rustrian, de 19 años de edad, y quien hace 12 llegó sola por el desierto, en busca de su madre.

"Me duele lo que los niños están pasando en esos lugares por la forma como yo también lo viví. Sé que es urgente que se les ayude", expresó.

Muy cerca de la Placita Olvera y del Monumento a los Caídos fue instalada una carpa, en donde los jóvenes estarán en ayuno y consumirán sólo agua y harán oraciones.

En su apoyo asistió el sacerdote Richard Estrada, de la iglesia de la Placita Olvera, así como María Elena Durazo, dirigente de la Federación de Trabajadores de Los Ángeles.

"Es una vergüenza que en este país, que se presume hecho de inmigrantes, haya grupos racistas que ahora hasta a los niños persigan. Hace 20 años enfrentamos a la propuesta 187 y de nuevo ahora se ataca a los niños", señaló Durazo.

Los promotores exigen al gobierno federal estadunidense y al Congreso que emitan una orden para brindar un trato más justo a cientos de menores indocumentados que están detenidos en espera de deportación.

La joven Yamilé señaló que entre los ayunantes "hay un coreano, un hondureño, un mexicano y una guatemalteca, para enviar una señal de que no es de un país ni una raza, sino que es un problema de todos".

Alejandra Valle, una de las organizadoras del ayuno, llamó a que en el Congreso estadunidense se dejen a un lado las posiciones políticas y atiendan de una vez este asunto, que es una crisis humanitaria.

Anabelle Aguirre, madre de uno de los ayunantes, compartió que a su esposo lo mataron en Centroamérica y por eso trajo a sus hijos a Estados Unidos. "No quería que vivieran allá más violencia", aclaró.

Entre octubre y junio pasados la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (USCBP, por sus siglas en inglés) estima que 52 mil menores de edad ingresaron sin documentos a Estados Unidos.

FOTO: Especial

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