REUTERS
5 de diciembre de 2017 / 02:30 p.m.

WASHINGTON. - El Gobierno estadounidense deportó en 2017 menos inmigrantes ilegales que el año pasado, pero arrestó a muchas más personas sospechosas de ingresar ilegalmente al país, según estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional publicadas el martes.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por su sigla en inglés) deportó a unas 226 mil personas del país durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre, un 6 por ciento menos que en los 12 meses previos.

Las deportaciones del 2017 fueron menores a las de todos los períodos comprendidos en el Gobierno del expresidente Barack Obama, según cifras anteriores del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) estadounidense.

Pero los funcionarios del ICE arrestaron a más presuntos inmigrantes ilegales en los meses posteriores a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, frente a igual período del 2016. Entre el 20 de enero y el 30 de septiembre, la agencia arrestó casi a 111 mil personas, un 42 por ciento más que un año antes.

Uno de los motivos de la disminución en las expulsiones fue que menos personas parecieron intentar cruzar las fronteras ilegalmente.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reportó aproximadamente 311 mil aprehensiones en el año fiscal 2017 y 216 mil personas intentando ingresar en puertos oficiales de ingreso a pesar de ser inadmisibles. Eso equivale a un 23,7 por ciento menos que el año fiscal 2016.

"Las remociones en general están en baja porque la frontera está bajo mejor control de lo que ha estado en 45 años", dijo Thomas Homan, vicedirector de ICE, en una conferencia de prensa.

Pese a la menor cantidad de personas arrestadas en la frontera con México, la propuesta de construir un muro sigue siendo necesaria, señalaron funcionarios del Gobierno de Trump.

"Aún estamos arrestando a cerca de mil personas por día que cruzan la frontera", dijo Ronald Vitiello, vicecomisario interino del CBP. "Queremos que esa frontera tenga un ambiente más seguro", agregó.

La promesa de endurecer las políticas de inmigración fue una pieza central de la campaña presidencial de Trump en 2016. Poco después de asumir en enero, el mandatario expandió las categorías de inmigrantes ilegales que Washington pretende deportar, un cambio respecto de la postura de Obama con foco en aquellos responsables de delitos graves.


dat