18 de junio de 2014 / 03:42 p.m.

Nigeria.- Catorce personas murieron y 26 resultaron heridas en Nigeria cuando un atacante suicida detonó un bicitaxi lleno de explosivos en un lugar al aire libre donde la gente se había reunido a ver la Copa del Mundo, según la policía. Además, las autoridades informaron el miércoles del arresto de un "jefe terrorista" durante una redada en el sur del país donde fueron detenidos 500 presuntos extremistas.

"La bomba me aventó y no supe ni dónde estaba", dijo el sobreviviente Babagana Mohamed. Él recuperó la conciencia en el hospital.

Musa Mohamed, otra víctima, dijo que algunas personas perdieron extremidades en la explosión. "Me detuve en un local para comprar tiempo para mi celular y de pronto ocurrió la explosión. Fue como un relámpago y muchas personas murieron. Algunas quedaron amputadas... Gracias a Dios que mis heridas fueron menores".

Testigos dijeron que un bicitaxi llegó al lugar del atentado en Damaturu, una ciudad del noreste del país, poco después de comenzar el partido de Brasil y México el martes por la noche.

Hasta el momento nadie se ha responsabilizado del ataque, pero se sospecha de Boko Haram, un grupo armado islamista que quiere convertir Nigeria en un estado islámico.

El superintendente adjunto de la policía Nathan Cheghan confirmó el miércoles que 14 personas habían muerto y 26 resultaron heridas en el ataque. Los equipos de rescate tuvieron que trabajar con cautela por temor a explosiones secundarias. Boko Haram suele programar explosiones secundarias para matar a la gente que corre a ayudar a las víctimas.

Expertos en seguridad habían advertido de que grupos armados islamistas podrían atacar las multitudes reunidas para ver partidos del Mundial en Nigeria, Kenia y Uganda, como ocurrió en 2010 en Uganda. Las explosiones en Kampala, Uganda, producidas en dos lugares donde la gente veía por televisión la final del Mundial de 2010, mataron a 74 personas. El grupo insurgente somalí Al Shabab cometió ese atentado.

El ejército nigeriano ha prometido mejorar la seguridad, pero parece incapaz de frenar una serie de ataques de los extremistas, que mantienen secuestradas a más de 250 jovencitas.

El líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, ha amenazado con vender a las chicas como esclavas a menos que el gobierno acepte intercambiarlas por extremistas detenidos, pero el presidente, Goodluck Jonathan, ha dicho que no hará intercambios de prisioneros.

Boko Haram quiere imponer la Sharia o ley islámica en toda Nigeria, el país más poblado de África y donde la gente está dividida casi por igual entre cristianos en el sur y musulmanes en el norte.

 AP