MILENIO DIGITAL
4 de octubre de 2016 / 09:57 p.m.

ESTADOS UNIDOS.- El debate entre el demócrata Tim Kaine y el republicano Mike Pence, aspirantes a vicepresidente de Estados Unidos se realiza en Farmville, Virginia, con el objetivo primordial de atraer a los votantes indecisos.

Pence, gobernador de Indiana, y Kaine, senador por Virginia, empezaron su enfrentamiento después de las 9 de la noche hora local, un horario de máxima audiencia televisiva.

El gobernador y el senador protagonizan el único cara a cara que tendrán antes de las elecciones del 8 de noviembre, con el fin de defender a sus compañeros de fórmula en la carrera por la Casa Blanca, el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton, así como atraer a los votantes indecisos.

Pence defendió la propuesta de Trump de deportar a millones de personas que están en el país sin permiso y criticando a la demócrata Hillary Clinton por respaldar, lo que Pence llama, una "amnistía".

Kaine, de 58 años, respondió que él y Clinton respaldan una amplia reforma a las leyes de inmigración y que Pence y Trump están a favor de una "nación de deportaciones".

Kaine, destacó el liderazgo de Hillarypara proteger al país como comandante en jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos.
El aspirante vicepresidencial demócrata aprovechó para alertar que “Donald Trump como comandante en jefe nos espanta a muerte”.

Kaine también citó su propia experiencia "en todos los niveles de gobierno" para explicar por qué está calificado para el cargo.
Por su parte, Pence, de 57 años, ex comentarista de radio, y ex legislador federal agradeció a Trump por haberlo elegido como compañero de fórmula y eludió hablar del temperamento del candidato presidencial republicano.

Pence es uno de los republicanos que ha comparado de manera favorable a Donald Trump con Ronald Reagan y quien ha utilizado su cuenta de Twitter para desechar las insinuaciones de que el empresario multimillonario es una nueva versión de Ronald Reagan.

La periodista a cargo de la moderación del debate,Elaine Quijano, de origen filipino, tuvo que hacer un extraordinario esfuerzo durante la primera hora para poner orden en el caótico festival de interrupciones y acusaciones que ambos profirieron.