23 de septiembre de 2013 / 05:19 p.m.

 Al arrancar los foros de discusión de la reforma energética, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas acusó que la iniciativa presidencial lo que busca es ceder los mercados petrolero y de la energía eléctrica a la iniciativa privada, pues elimina de la Constitución el carácter de industria estratégica que coloca al sector energético a la par de producciones como los dulces chatarra y los trajes de alta confección.

En ese sentido, sostuvo que dígase lo que se diga, la iniciativa del Ejecutivo es privatizadora y ante la circunstancia de emergencia nacional que vive el país --equiparable a la generada por los sismos de 1985-- es urgente que la industria energética no sólo se utilice de forma racional, sino que el petróleo recupere su papel impulsor del crecimiento y desarrollo nacional.

Desde la tribuna del Senado, Cárdenas desmenuzó la iniciativa presidencial que modifica los artículos 27 y 28 constitucionales.

El hijo del general Lázaro Cárdenas dijo que por más que el gobierno no hable de la reforma al artículo 28, la iniciativa deja ver con claridad meridiana la intención de desplazar a Pemex de toda la cadena productiva, sustituyendo a la petrolera por particulares.

“Esto es: se está ante la gravísima perspectiva de que las compañías petroleras expropiadas en 1938, ahora con otros nombres, vuelvan a ser las que decidan cómo se manejan y sean las principales beneficiarias de la explotación de los yacimientos de hidrocarburos mexicanos”.

Dijo que no se requiere cambiar la Carta Magna y criticó que se ofrezca bajar los precios de la luz, el gas y las gasolinas, sin cifras que sustenten la propuesta, porque ni siquiera se han expuesto las reformas legales que soportarían los cambios constitucionales.

“Todos estos supuestos avances suenan a cuentas alegres y, en el mejor de los casos, a buenos deseos. No hay una cifra que los sustente, ni un análisis y proyecciones serias de la economía nacional en los próximos años, ni un estudio del desenvolvimiento de la industria petrolera nacional, ni menos la definición de una política petrolera integral que requiriera de esos montos de producción, de mayores o menores, de determinados montos de inversión, en los horizontes de aquí al 2018 y al 2025”, dijo el ex candidato presidencial.

Recordó que en 2004, se extrajeron de los yacimientos casi 3.5 millones de barriles diarios, lo que no generó ni mayores empleos formales, no crecimiento extraordinario de la economía.

“¿Por qué en 2018 y en 2025 si?", cuestionó.

De acuerdo a Cárdenas Solórzano, el cambio al artículo 28 constitucional cancelaría la condición de áreas estratégicas a los hidrocarburos y a la electricidad, pues ni siquiera son contempladas en la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto como prioritarias.Esto, advirtió, abre la posibilidad de que el Estado “sea totalmente desplazado de los sectores petrolero y eléctrico e incluso estaría autorizado para deshacerse de todos los activos de Petróleos Mexicanos y de la Comisión Federal de Electricidad, al dejar si materia lo establecido en el párrafo cuarto del artículo 25 constitucional”.

Dijo que, además, el Estado perdería la exclusividad en el manejo de las áreas estratégicas de la industria petrolera, desde la exploración y la explotación de los yacimientos, con su consecuente manejo y cuidado de las reservas, hasta la transformación industrial del recurso en la refinación y petroquímica, así como servicios complementarios de almacenamiento y transporte.

“Lo mismo sucedería con la industria eléctrica”, subrayó Cárdenas, al cuestionar que el gobierno pretenda con esta reforma desplazar a Pemex de toda la cadena productiva, sustituyendo a la petrolera con firma privadas.

“La iniciativa del gobierno para reformar los artículos 27 y 28 de la Constitución es una iniciativa privatizadora, dígase lo que se diga”.

Dijo que lo que esta iniciativa oficial busca, es ceder mercados nacionales a productores y prestadores de servicios principalmente extranjeros, que son quienes tienen las mayores disponibilidades de capital de inversión.

Al agregar que resulta absurdo pensar que los sectores petrolero y eléctrico no se consideren energéticos, fundamentales, especiales o como quiera calificárseles, pues se les da “el mismo tratamiento que a la confección de ropa de lujo o a la elaboración de golosinas chatarra”.

Hizo notar que por ello, la propuesta progresista del PRD descansa en reformas legales a 12 ordenamientos y la creación de una nueva ley, que ante todo impulsa la autonomía de gestión y presupuestal de Pemex y la CFE para que los energéticos sigan siendo de los mexicanos, ya fuera del yugo de la Secretaría de Hacienda porque podría invertir y desarrollar la industria.

— ANGÉLICA MERCADO