1 de febrero de 2015 / 03:18 p.m.

 

Tal vez ningún equipo despliegue más vigor en el terreno de juego que los Seahawks de Seattle, y esa fuerza emana del entrenador Pete Carroll.

El responsable de Seattle debió esperar a su tercera etapa como entrenador en la NFL para disfrutar de las mieles del éxito. Su primera incursión, al frente de los Jets, duró apenas un año, reemplazado al finalizar la campaña de 1994. Tres años después los Patriots de Nueva Inglaterra lo llamaron y en sus dos primeras campañas los llevó a la postemporada, de la que fueron eliminados de inmediato.

Terminada la tercera fue despedido y Bill Belichick ocupó su sitio. Pese a sus buenos antecedentes como coordinador ofensivo, la opinión generalizada decía que era muy blando y paternal con los jugadores, como deben serlo los entrenadores de fútbol americano universitario. Su entusiasmo, su costumbre de chocar las palmas y darse empellones con los jugadores parecía fuera de lugar en este circuito.

Ese fue el destino de Carroll, quien resucitó a los Trojans del Sur de California que tenían una década sumidos en la mediocridad y en nueve temporadas (2001-2009) amasó una marca de 97 partidos ganados por sólo 19 perdidos y dos campeonatos universitarios.

Salió de USC en medio de acusaciones por violar las reglas de la NCAA que llevaron a despojar del trofeo Heisman a Reggie Bush, a quien se le acusó de recibir una casa para uso de sus familiares por parte de un patrocinador de la universidad.

En su vuelta a la NFL en 2010, de inmediato mostró que había madurado y su entusiasmo natural se sumó a su mejorada reputación. Con una marca de 9-7, los Seahawks ganaron el título del Oeste de la Conferencia Nacional en su primer año y derrotar en el partido de comodines a los Saints, campeones del Súper Bowl.

En 2011 no se clasificaron a la postemporada. Al año siguiente, guiados por el novato Russell Wilson, tuvieron récord de 11-5. Ese equipo confirmó el talento de Carroll para elegir jugadores en el draft universitario que ya había mostrado con los Trojans.

Bajo su mando, los Seahawks eligieron a los jugadores que son los cimientos de los campeones de la Conferencia Nacional: Russell Okung, Earl Thomas y Kam Chancellor fueron tomados en 2010; y Golden Tate fue otro titular que el año pasado se marchó a Detroit. En 2011 sumaron al guard James Carpenter, al linebacker K.J. Wright y los cornerbacks Richard Sherman y Byron Maxwell. En 2012 junto con Wilson llegaron los dos linebackers titulares Bobby Wagner y Bruce Irvin, más el guard J.R. Sweezy.

Carroll ha logrado que un plantel joven se identifique con su estilo desenfadado y juvenil. Su experiencia como coordinador defensivo se refleja en la manera en que ha construido esa unidad y cómo ésta es el punto fuerte de Seattle. Los Seahawks han liderado la NFL en yardas permitidas en las últimas dos temporadas, algo que una defensa conseguía no desde los Bears de Chicago en 1985-86.

El entrenador ya tiene una marca que muy pocos han logrado: campeón en el fútbol americano profesional y en el universitario. De ganar, igualaría a Jimmy Johnson y superaría a Barry Switzer, ambos ganadores con los Cowboys de Dallas y en Miami y Oklahoma respectivamente a nivel universitario.

Pero quizá su sello de identidad será el de un entrenador a la vieja usanza, no un genio que usa la tecnología o innova en formaciones al ataque o defensa, sino un mentor que sabe sacar lo mejor de sus jugadores.

AGENCIAS