8 de noviembre de 2013 / 12:42 a.m.

Chilpancingo.- El gobernador Ángel Aguirre Rivero dio la bienvenida al Plan Nuevo Guerrero que anunció el Ejecutivo federal, porque consideró que haberse programado sólo la restauración de la infraestructura arrasada por las tormentas Manuel e Ingrid hubiera puesto en riesgo la estabilidad de la región. "Si en esta ocasión sólo se programara la restauración de la infraestructura arrasada por Manuel e Ingrid se pondría en riesgo la estabilidad de la región, la gente está cansada y su capacidad de tolerancia está tocando límites", expresó ante el jefe del Ejecutivo y funcionarios federales. Señaló que se requieren políticas de fondo para el desarrollo del sur, "que serían también la mejor respuesta al crimen organizado, porque cuando nuestros jóvenes carecen de oportunidades fácilmente se incorporan a estos grupos delictivos". En su discurso, recordó que años antes de la violencia que se ha dado en los últimos tiempos leyó una entrevista a un joven sicario al que le preguntaban si estaba consciente de podría morir pronto y respondió que sí. "Esta es la lastimosa realidad que priva en muchos de los sectores y en particular de la juventud suriana, con un agravante, miles de universitarios están desocupados", apuntó. Por ello, indicó, se necesita un enfoque innovador para atender las condiciones en las que se vive en el sur; "por ello sería recomendable un nuevo modelo de gestión como el que hoy nos hemos convocado, en donde prevalezca la coordinación eficaz entre la Federación, estados y municipios con la sociedad civil". El gobernador también hizo un reconocimiento a los integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que participaron en la atención inmediata a los damnificados y en las tareas del plan DN-III. Frente a Silvano Aureoles Conejo, coordinador de la fracción del PRD y coordinador de la Junta de Coordinación Política en la Cámara de Diputados, así como secretarios de Estado, reconoció al presidente Enrique Peña Nieto. El mandatario estatal dijo que ningún gobierno de la época contemporánea había volteado verdaderamente los ojos hacia el sur, hacia Guerrero, para darle el trato que por justicia le corresponde.

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