MIRIAM CASTRO | MILENIO DIGITAL
13 de agosto de 2015 / 04:57 p.m.

Ciudad de México.- China y la decisión de devaluar su moneda 4.6 por ciento en tres días han puesto de cabeza a los mercados financieros internacionales. Las consecuencias se han sentido en la caída de las principales monedas del mundo, los precios del petróleo y otras materias primas, además de las bolsas de valores. Con tantas malas noticias económicas la pregunta natural es ¿por qué y para qué?

La razón, dicen los analistas económicos, es que China necesita hacer más baratas sus exportaciones para que su economía acelere el paso y crezca más del 7 por ciento anual que registró en el segundo trimestre de este año y que de terminar así, este 2015, sería su nivel más débil en 25 años.

La subida y la caída de China

Durante los últimos 25 años China basó su crecimiento en una filosofía de precios bajos. Desde 1990 el país asiático se convirtió en tierra fértil para la mano de obra barata. Sus exportaciones eran más que competitivas, tenía altos niveles de empleo y por lo tanto un rápido crecimiento que llegó a su nivel más alto en 2007 cuando creció 14.2 por ciento. Los productos "made in China" estaban por todo el mundo.

Imaginen un país de más mil millones de habitantes fabricando cualquier cantidad de productos a precios bajísimos y vendiéndolos a todo el mundo. No había nación que le hiciera sombra.

Este modelo económico les funcionó hasta 2008, cuando la crisis financiera mundial hizo que los países occidentales les dejaran de comprar. Con la caída de sus exportaciones la economía creció sólo 9.6 por ciento. Cada año el crecimiento se fue reduciendo, algo que los economistas llaman desaceleración.

Cuando los países dejaron de comprarle a China, irremediablemente las fábricas tuvieron que empezar a producir menos y en consecuencia aumentó el desempleo. El dinero que circulaba en la economía también disminuyó.

Como en cualquier país, la falta de crecimiento o el bajo crecimiento provoca malestar social y el gobierno chino tuvo que buscar estrategias para impulsar su economía de otra forma.

A finales de 2008 el país asiático se dedicó a dar estímulos monetarios para construir fábricas, aeropuertos, carreteras y todo lo que se pudiera construir. El objetivo era mantener empleadas a las personas con un salario que acabara con el descontento social. El plan funcionó temporalmente, pero la economía no dejó de caer.

Mientras tanto otros países exportadores, como México, se fortalecieron y China ahora sí tenía competencia.

Abaratar la moneda, la estrategia

En junio de este año China reportó una caída de 7.3 por ciento en sus exportaciones. Un mes después anunciaba que sólo había crecido 7.0 por ciento durante el segundo trimestre del año.

Aunque este nivel de crecimiento podría ser una bendición para México -o cualquier país en desarrollo-, para un país de mil 364 millones de personas, que necesita crear 20 millones de empleos al año, 7.0 por ciento es insuficiente. Tenía que aplicar medidas urgentes y lo hizo. Devaluó su moneda.

Desde la crisis financiera de 2008, el yuan fue de las pocas monedas que aguantaron una devaluación. Su tipo de cambio se mantuvo alto hasta este martes cuando devaluó la moneda 1.86 por ciento y su tipo de cambio de referencia pasó de 6.1162 yuanes por dólar a 6.2293 yuanes por divisa estadunidense.

"El país tenía altas tasas de crecimiento, una economía basada en exportaciones, con una balanza comercial superavitaria; es decir que podía vender más de lo que compraba en el extranjero y eso ayudaba a tener reservas que les permitían tener un tipo de cambio fijo", explica el subdirector de estrategia de tipo de cambio de Casa de Bolsa Banorte-Ixe, Juan Carlos Alderete.

En este momento la economía de China sigue siendo fuerte, pero no como hace 10 años. Sigue creciendo, pero no lo suficiente.

Abaratar su moneda es una medida que está provocando caos a nivel internacional, pero es la alternativa que encontró para "hacer más competitivas sus exportaciones y más caras las importaciones, provocando que haya condiciones para que su producción local se vaya hacia la demanda interna y genere más crecimiento económico", dijo Alderete.

La devaluación del yuan es el nuevo reto para México, que ahora deberá hacer "más competitivas sus exportaciones hacia Estados Unidos, porque habrá competencia en proveeduría".