23 de enero de 2013 / 02:57 p.m.

En México no hay hambrunas generalizadas como en algunos países de África, pero no pueden cerrarse los ojos ante la realidad de que hay enclaves de profunda pobreza y desigualdad, asevera la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles

"“No nos imaginamos esas realidades en México, pero el hecho concreto es que si una persona no puede comer tres veces al día de manera adecuada y nutritiva, hay hambre"”, afirma.

Adelanta que el gobierno federal combatirá el hambre con dos estrategias: una para las zonas rurales y otra para las urbanas, porque en las ciudades hay “"fractura del tejido social, violencia, enconos y resentimientos y la desigualdad es más patente"”, por existir, por ejemplo, un Santa Fe rico y uno pobre.

En las zonas rurales, refiere, existe el reto mayúsculo de llegar a todas las localidades que están dispersas, “"pero creo que es la obligación del gobierno. Si el camión de la Coca-Cola llega, pues también llega la brigada de salud y el servicio del gobierno"”.

Sostiene que frenar el crecimiento de la pobreza, e incluso disminuirla y que no haya hambre, “"es un objetivo que yo creo que es totalmente accesible en un sexenio"”.

La secretaria puntualiza que es necesario articular los 70 programas que integran el Sistema Nacional para la Cruzada contra el Hambre (Sinhambre), porque una política asistencialista “"se convierte en un barril sin fondo"”.

Define a la cruzada como un viraje en la política social. Se trata, precisa, de brindar empleos, microcréditos, impulso a emprendedores y empresas sociales, apoyo a los pequeños productores y a los productores del campo en 400 municipios prioritarios.

El gobierno habla con la verdad y utiliza el término hambre como es, añade. “"Se tiene que dimensionar el asunto como es: 7.4 millones de mexicanos"” viven en pobreza extrema y en carencia alimentaria severa.

—¿Se puede equiparar esa situación en alguno de estos municipios con África?

—Bueno, hay una situación de pobreza y profunda desigualdad en muchas regiones del país y no podemos cerrar los ojos ante ello. Probablemente no estemos hablando de hambrunas generalizadas como en algunos países africanos, pero no importa cuántos mexicanos sean, tenemos que trabajar para que puedan comer, puedan tener los nutrientes necesarios y sobre todo si estamos hablando de niños.

(...) Si vemos el listado de los 400 municipios nos vamos a encontrar que está la Ciudad de México, que está Ecatepec, que está Puebla, que está Querétaro, que está Torreón, por poner algunos ejemplos.

No es que estemos hablando que toda la Ciudad de México esté en esa circunstancia. Estamos hablando de que hay enclaves en la Ciudad de México donde hay miles de habitantes en pobreza extrema y carencia alimentaria, y entonces vamos a ir a esos enclaves.

—¿Se puede seguir infinitamente gastando dinero para el combate a la pobreza?

—Si se sigue en una lógica asistencialista, si la única lógica fuera dar y recibir. Pero aquí hay un viraje que se está planteando y por eso se habla de una política social de nueva generación...

—¿Es suficiente?

—Sí, sí, la primera gran apuesta no es aumentar el presupuesto, sino que este presupuesto que ya existe se utilice de manera coordinada.

— LORENA LÓPEZ