MILENIO DIGITAL
3 de junio de 2017 / 07:27 a.m.

TORONTO.- Una enfermera canadiense se declaró la autora de la muerte de ocho ancianos que estaban a su cuidado y confesó que elegía a sus víctimas, a las que inyectó dosis mortales de insulina, por su “mal comportamiento”, informaron los medios de comunicación locales.

En un video policial que recogió su confesión el 5 de octubre y que fue difundido ayer por la radiotelevisión canadiense CBC, Elizabeth Wettlaufer explicó a un agente que se vio forzada a actuar porque “Dios, o quien fuera, quería que lo hiciera”.

En el video, en el que Wettlaufer explica con detalle los asesinatos, la enfermera reconoce que “sabía la diferencia entre lo correcto y lo equivocado” y que, aunque creía que Dios le ordenaba matar a sus pacientes, “estaba empezando a dudar que era Dios” quien la guiaba.

Wettlaufer, quien compareció el jueves ante un juzgado para declararse culpable de los ochos asesinatos entre 2007 y 2014, también es acusada del intento de asesinato de otros seis ancianos.

La mujer reconoció que sentía “una urgencia” de asesinar y que tras matar a sus pacientes la invadía una incontenible “risa”.

Wettlaufer, de 49 años, fue detenida en octubre de 2016 tras confesar el asesinato de varios ancianos que estaban a su cuidado en un hospital psiquiátrico de Toronto, donde estuvo ingresada para ser tratada de depresión.

El personal del hospital informó a la policía la confesión.
Las víctimas de Wettlaufer vivían en varias residencias de ancianos donde trabajaba la enfermera y tenían entre 75 y 96 años.


dezr