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1 de julio de 2016 / 05:08 p.m.

Washington.- El gobierno del presidente de Estados Unidos Barack Obama aceptó el viernes la responsabilidad por matar accidentalmente hasta 116 civiles en ataques en países donde Washington no está en guerra, una revelación que encendería el debate sobre asesinatos selectivos y el uso de aeronaves no tripuladas, o drones.

El objetivo de Obama al revelar las cifras, que son más altas que lo reconocido anteriormente por su Gobierno pero muy inferiores a las estimaciones privadas, es crear una mayor transparencia sobre las actividades del Ejército y la CIA para enfrentar a militantes que conspiran contra Estados Unidos.

Los datos, que incluyen a los ataques realizados desde el día en que Obama asumió su cargo en enero del 2009 hasta el 31 de diciembre del 2015, estuvieron muy por debajo de las estimaciones más conservadoras entregadas por organismos no gubernamentales, que pasaron años registrando los ataques de Estados Unidos en países como Pakistán, Yemen y Somalia.

"Los números informados por la Casa Blanca hoy simplemente no concuerdan y estamos muy decepcionados", dijo Federico Borello, director ejecutivo del Centro para los Civiles en los Conflictos.

Los defensores de las aeronaves no tripuladas, incluidas aquellas de las Fuerzas Armadas estadounidenses, sostienen que los ataques son una parte esencial de la estrategia para reducir la capacidad de los grupos militantes para tramar ataques contra Estados Unidos. Afirman que el Gobierno toma precauciones para evitar bajas civiles.

Los críticos del programa de asesinatos selectivos se preguntan si acaso los ataques no crean más milicianos de los que matan.

Ellos citan la propagación de organizaciones yihadistas y de ataques de militantes en todo el mundo como evidencia de que los asesinatos selectivos podrían estar agravando el problema.

Funcionarios de alto rango del Gobierno de Obama hicieron hincapié en que Estados Unidos toma precauciones para evitar víctimas civiles y se abstiene de lanzar ataques por esa consideración. Un funcionario dijo que para atacar a los militantes, ellos deben ser una "amenaza continua e inminente" para los estadounidenses.

El reporte sólo incluyó ataques fuera de zonas de guerra, lo que implica que las ofensivas en Afganistán, Irak y Siria no se contaron. Eso redujo las cifras significativamente.