AP
3 de noviembre de 2016 / 03:31 p.m.

NUEVA YORK.- Es mujer y uno de sus abuelos era mexicano. En un año en el que las actitudes de Donald Trump hacia los hispanos y las mujeres están definiendo la campaña presidencial, esos dos factores podrían ayudar a Catherine Cortez Masto a ser la primera hispana que llega al Senado de Estados Unidos.

En medio del rechazo generalizado a comentarios despectivos del candidato republicano a la presidencia sobre los mexicanos y las mujeres, Cortez, del partido Demócrata, libra una reñida batalla con el republicano Joe Heck, tratando de conservar una banca de Nevada en el Senado que estaba en manos de su partido.

Nieta de un inmigrante mexicano de Chihuahua, en la frontera con Texas, Cortez casi no habla español, pero se presenta como una abanderada de la causa de los inmigrantes.

"Cuando Trump llama criminales a los mexicanos y pide un muro en la frontera, para mí él habla de mi familia y las de numerosos mexicano-estadounidenses que han contribuido a Nevada. Ese no es el país que yo conozco", declaró Cortez a la Associated Press.

Trump se granjeó la animosidad de la comunidad hispana en el mismo lanzamiento de su campaña presidencial, cuando dijo que los mexicanos son violadores y delincuentes y propuso construir un muro a lo largo de la frontera con México y deportar a todos los extranjeros que residen en el país sin autorización. También habló de prohibir el ingreso al país de los musulmanes como una forma de combatir el terrorismo.

Cortez es una de 65 aspirantes hispanos a bancas legislativas, la camada de candidatos de origen latinoamericano más grande hasta ahora, según la asociación de funcionarios hispanos NALEO. Nunca hubo más de 51 contendientes.

Y en unos comicios marcados por la feroz retórica de Trump en torno a la inmigración ilegal, el escenario podría estar preparado para que se fije un nuevo récord de representación hispana.

La máxima histórica son los 32 legisladores de origen latinoamericano de la actualidad (29 representantes y tres senadores) y NALEO pronostica que el bloque hispano de la cámara baja podría incorporar varias bancas nuevas.

Cortez es una de dos mujeres hispanas candidatas al Senado, donde la única representación hispana son tres hombres de origen cubano: los republicanos Marco Rubio y Ted Cruz y el demócrata Bob Menéndez. Pero a la segunda, la también demócrata y de origen mexicano Loretta Sánchez, de California, no se le dan muchas esperanzas ya que su rival es una correligionaria que cuenta con el apoyo del aparato partidario.

Cortez, ex procuradora de Justicia de Nevada, libra una reñida batalla con Heck en un estado en el que el 28% de la población es hispana y donde los demócratas ganaron las dos últimas contiendas presidenciales. Heck se vio obligado a retirarle su apoyo a Trump hace poco, diciendo que le parecían intolerables unos comentarios vulgares que hizo en el 2005 sobre las mujeres sin saber que lo estaban grabando. Esos comentarios salieron a la luz recientemente y están espantando el voto femenino.

Abogada de profesión y también con un título de administración de empresas, Cortez dice que ya es hora de que los mexicanos vuelvan a tener representación en el Senado, donde no hay un legislador de ascendencia mexicana desde la partida de Ken Salazar en el 2009.

La llegada de Salazar a la cámara alta en el 2005, por otra parte, puso fin a un período de casi tres décadas sin representantes mexicanos.

Cortez ha dicho que una de sus prioridades de llegar al Senado sería una reforma integral a las leyes de inmigración, que resuelva la situación de los 11 millones de hispanos que se cree están en el país sin permiso de residencia. Habla de abrir para ellos un camino "estricto, pero justo, hacia la ciudadanía".