18 de diciembre de 2013 / 07:16 p.m.

MEXICO.- El Congreso de México declaró este miércoles válida y constitucional una histórica reforma energética que pone fin a más de siete décadas de monopolio estatal en materia petrolera y permite de manera amplia la participación de empresas privadas en la producción de crudo.

La comisión permanente del Congreso informó que 24 de las 31 legislaturas estatales habían aprobado la reforma, con lo cual se cumplió el requisito para declararla válida.

El diputado Ricardo Anaya, del conservador Partido Acción Nacional y presidente en turno de la comisión permanente, dijo desde la tribuna del Congreso que la iniciativa que reforma tres artículos de la constitución fue enviada al Ejecutivo para su promulgación.

Las leyes mexicanas señalan que en el caso de reformas constitucionales se necesita no sólo la aprobación del Congreso federal bicameral sino de al menos 17 de las 31 legislaturas estatales.

El presidente Enrique Peña Nieto, de gira por Turquía, dijo esta semana que sólo esperaba que concluyera todo el proceso legislativo para promulgarla.

La reforma, a la que se opusieron los distintos partidos de izquierda, permitirá al gobierno dar contratos y licencias a empresas nacionales y extranjeras para que participen en la exploración y producción de crudo y gas, algo que hasta ahora era monopolio de la compañía estatal Petróleos Mexicanos.

Las modificaciones tocan fibras sensibles en un país que en las últimas décadas ha visto al petróleo como un símbolo de soberanía y nacionalismo, desde que esa industria fue nacionalizada en 1938.

"Son días negros para la república", dijo el diputado Ricardo Mejía Berdeja, del partido izquierdista Movimiento Ciudadano, quien consideró que con la reforma se borra uno de los "principios históricos" del país como fue la nacionalización de la industria petrolera.

La reforma fue respaldada por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el PAN, que han dicho que la única manera de revivir la alicaída industria petrolera en el país es con la participación de empresas nacionales y extranjeras, debido a que Pemex no cuenta con la tecnología ni con los recursos necesarios para aumentar la producción de crudo que desde 2004 ha caído un 25%.

"Se ha dicho que nuestra soberanía está totalmente asociada a un monopolio, a un monopolio de Estado, que es Pemex", dijo el senador Javier Lozano, del PAN, para quien "esta reforma no debe de ser un dogma ideológico, sino un asunto técnico".

Manlio Fabio Beltrones, diputado del PRI, dijo que la reforma permitirá "salir de la mediocridad en la que nos hemos encontrado por muchos años" y aseguró que los opositores a la iniciativa no han presentado argumentos sino "descalificaciones" y "consignas maniqueas".

Para la izquierda, la reforma es una privatización de la industria, algo que han rechazado el gobierno y los partidos que la impulsaron.

Una vez que se promulgue, autoridades y legisladores deberán trabajar en la adecuación de leyes secundarias en las que se detallará la instrumentación de la reforma.

La energética es la principal pieza de una serie de reformas promovidas por el presidente Peña Nieto en sectores como la educación, el sistema fiscal y las telecomunicaciones.

AP