18 de febrero de 2015 / 02:50 a.m.

Para cuestiones de castigos, ya sean viejos o recientes, la Conmebol no está obligada a notificar las sanciones pertinentes.

De acuerdo al Artículo 9 del Reglamento Disciplinario del organismo rector del futbol sudamericano, aquel jugador que sea expulsado de un partido correspondiente a un torneo organizado por el mismo, se hará acreedor a un juego de suspensión; el castigo se aplicará para el siguiente partido de la competencia en cuestión.

"Sin perjuicio de que un órgano disciplinario pueda imponer una sanción mayor, un jugador expulsado del terreno de juego o un técnico u oficial expulsado del área técnica por tarjeta roja directa o por doble amonestación, será sancionado de manera automática con su suspensión para el siguiente partido de la competición donde aquella tuvo lugar", se lee en el apartado 1 del artículo mencionado y se agrega:

"Las suspensiones automáticas descritas en los apartados 1 y 2 del presente artículo operan sin necesidad de que la Unidad Disciplinaria informe al club o al jugador expedientado de las mismas. La notificación realizada por la Unidad Disciplinaria tiene efectos solamente informativos, siendo exclusivamente responsabilidad de los clubes y de las asociaciones miembro que sus jugadores cumplan con aquellas, bajo advertencia expresa de las consecuencias reglamentarias que en caso contrario se pudieran derivar (p.ej.: alineaciones indebidas)".

Cabe recordar que José Rivas vio el cartón rojo en el juego de Vuelta frente al Unión Española en el 2012, dentro de la serie de clasificación a la fase grupal. De esta forma, quedó pendiente la respectiva sanción. Y aunque el jugador haya asegurado que no ha sido notificado de la misma, todavía deberá cumplir, mínimo, un juego de castigo.

GERARDO SUÁREZ