6 de febrero de 2013 / 02:11 p.m.

Antes de salir de su casa en un fraccionamiento cerca del centro de Toluca, Martha Hilda González Calderón prepara sus primeras herramientas de trabajo: guantes, casco y una bicicleta blanca con canastilla y leyendas en rosa. Así es como se le ve cuando va hacia el palacio municipal o cuando sale los domingos al paseo ciclista de la ciudad. Así es como se ha ganado el mote de “la alcaldesa bicicletera”.

La presidenta municipal de Toluca empieza a pedalear. En su casa, esto no es una moda, sino un asunto de familia que surgió desde que se casó con un inglés, Simón Knight, y debió pasar un tiempo viviendo en Europa.

"“La bicicleta no es un tema de status: es una opción de movilidad para muchas personas. Yo quiero que las personas de Toluca vean que tienen una alcaldesa al alcance..."”, cuenta mientras inicia el recorrido rumbo al centro.

—Entonces, su andar en bici le recuerda a Inglaterra?

"“Pues… ¡Digamos que el transporte público me regresa a la realidad!”"

En su ruta, al igual que miles de toluqueños, González Calderón debe enfrentarse al humo gris que sale de los camiones, a los conductores que no hacen alto, a las paradas en segunda fila y a quienes no respetan el cruce de peatones.

"“El transporte público como que se ha adueñado o le deja poco espacio a los vehículos automotores y menos a ciclistas y peatones. Yo no quiero decir sólo que quiero ciclovías, sino que necesitamos las ciclovías"”.

Desde el 7 de diciembre de 2012, cuando tomó protesta como presidenta municipal, González quiso dejar en claro su apoyo al uso de la bicicleta: a la ceremonia oficial, llegó a bordo de este vehículo y acompañada por integrantes de la Fundación Tláloc. El proyecto de gobierno de la alcaldesa —quien ha sido diputada, presidenta del PRI y secretaria de Turismo estatal—, incluye el diseño de un par de ciclovías en la ciudad y la creación de un consejo consultivo para el transporte sustentable.

"“Hay quienes han querido tener audiencias en los semáforos, porque como me ven tan a la mano, me llevan su solicitud…Quiero que me ayuden a que sea un área segura y que presionen a la administración, que no sea solo una excentricidad"”.

—¿Le inspiró el trabajo del ex jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard?.“"Creo que todo inspira”".

Pero ella no es una ciclista como cualquiera. En el recorrido, va acompañada por su instructor físico y también, de lejos, por un escolta que viaja en un automóvil rojo. Así se traslada ella en la capital mexiquense que, tras una serie de ejecuciones a inicios de 2013, se convirtió en uno de los municipios má s violentos de la entidad.

"“La inseguridad por supuesto que se tiene que atacar con mayores filtros, pero la seguridad también se recupera cuando la gente retiene sus espacios públicos y los disfruta, porque cuando hay gente, no hay alguien que pueda estar ahí haciendo alguna cuestión lícita. Cuando nos encerramos en nuestra casa por el miedo, otro tipo de personas se adueñan de los espacios públicos. Yo no quiero que por eso luego la alcaldesa tenga que andar en una Suburban con guaruras y todo eso”".

Después de dirigir varios “Buenos días” a la gente que la saludaba en su camino, la alcaldesa llega a su oficina dentro del palacio municipal. Lo primero que hace es tomar un cuenco tibetano en la palma de su mano y lo hace sonar con una especie de mazo. Explica que es para valorar "“el aquí y el ahora”" y enfatiza que su meta es gobierno es hacer un trabajo “de acupuntura social”.

"“Aspiro, oro porque no perdamos el ambiente de tranquilidad al que muchos toluqueños estamos acostumbrados”".

— ADRIANA ESTHELA FLORES