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25 de marzo de 2017 / 06:25 a.m.

MADRID.- América Latina registra una de las tasas más altas de feminicidios en el mundo, por lo que especialistas latinoamericanos llamaron a combatir este fenómeno desde los cimientos de la desigualdad de género y la impunidad que juega en contra de las mujeres víctimas de violencia.

Se estima que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual por parte de su compañero sentimental, según datos de las Naciones Unidas que ponen de manifiesto que el machismo puede llegar a matar.

La ONU estima que cada año se registran unos 65 mil homicidios de mujeres en todo el mundo, de los cuales en torno a un 50 por ciento ocurren en América Latina.

Honduras es el país de la región con el mayor número total de femicidios (531 en 2014), lo cual representa 13,3 femicidios por cada 100 mil mujeres.

"Las tasas más altas a nivel regional corresponden a El Salvador y República Dominicana. En términos de números absolutos, Argentina y Guatemala se ubican en segundo y tercer lugar, con más de 200 femicidios cada uno en 2014".
La Declaración de Viena contra el Feminicidio, firmada en 2012, considera que se trata de una "crisis global" ante la que son necesarios esfuerzos que deberían trascender fronteras.
"Los femicidios son la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal; en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión".

Los expertos consultados por Europa Press han coincidido en la necesidad de dar una entidad propia a un fenómeno que, durante décadas, ha estado en las sombras.

La docente guatemalteca Mercedes Hernández señaló que, en la mayoría de los casos, "la violencia es masculina", por lo que 'feminicidio' adquiere una "enorme potencia política y explicativa" para analizar el fenómeno.

El colombiano David Márquez, corredactor de una ley contra el feminicidio en su país, ha coincidido en que es necesaria una única palabra para "concentrar" las muertes derivadas de las "relaciones asimétricas de poder".

A su vez, Silvia Juárez, directora de un programa contra la violencia de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa), señaló que "si no se trastocan todos los esquemas de desigualdad, poco se habrá avanzado".

Los niveles de impunidad en América Latina para los casos de feminicidio rondarían el 98 por ciento, según la ONU.
La mexicana Karla Michel Salas, directora del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, lamentó que en México "la policía no investiga, la fiscalía no acusa y los tribunales no imparten justicia".

Las penas de cárcel máxima en Colombia o El Salvador rondan los 50 años, pero en el caso de este último país sólo 200 de los cinco mil asesinatos de mujeres de los últimos cuatro años habrían terminado en sentencias condenatorias.

La mujer migrante es doblemente vulnerable en un continente donde miles de personas siguen huyendo de la violencia y la pobreza.
Mercedes Hernández recalcó que detrás de todos estos esfuerzos para dar voz y derechos a las mujeres víctimas de violencia subyace "una lucha por la igualdad" que "beneficia a todos".

En este sentido, tanto Hernández como el resto de ponentes han coincidido en su llamamiento para perseguir unas conductas que dejan miles de vidas a merced de los hombres.