NOTIMEX
15 de abril de 2016 / 02:44 p.m.

Dallas.- Una Corte Federal de Apelaciones negó atender un recurso interpuesto por Rubén Ramírez Cárdenas, uno de los nueve mexicanos sentenciados a la pena de muerte en Texas, en el que pedía revisar su caso al argumentar violaciones a sus garantías.

Ramírez Cárdenas alegó que cuando fue detenido, en 1997, no fue notificado de que tenía el derecho a la asesoría del Consulado de México.

Un panel de tres jueces de la Corte Federal de Apelaciones del Quinto Circuito, en Nueva Orleans, rechazó el jueves emitir un “certificado de apelabilidad”, necesario para interponer la apelación.

El panel dictaminó que Ramírez Cárdena no puede apelar a la violación de sus derechos como extranjero bajo el Tratado Internacional de la Convención de Viena de 1963, debido a que no existe ninguna obligación vinculante para los Estados como Texas de acatar dicho tratado, incluso cuando se tenga un fallo de la Corte Internacional de Justicia que certifica la violación de esos derechos.

La decisión despejó el camino para que Ramírez Cárdenas, de 46 años y originario del estado mexicano de Guanajuato, pueda ser ejecutado acusado de la violación y muerte de su prima Mayra Laguna, de 16 años de edad, ocurrida el 22 de febrero de 1997 en Edinburg, en el sur de Texas.

Ese día, los padres de Laguna reportaron la desaparición de su hija a las autoridades. En el curso de la investigación, la policía interrogó a Ramírez Cárdenas, primo hermano de Mayra, quien se presentó de manera voluntaria a declarar.

Durante más de 10 horas, Ramírez Cárdenas permaneció en la estación de policía y fue interrogado por nueve diferentes agentes policiales y del Departamento del Sheriff del Condado de Hidalgo, sobre la desaparición de Mayra.

Sin embargo, a pesar de ser ciudadano mexicano, en ningún momento los agentes le informaron de su derecho a recibir la asesoría del personal del Consulado de México, como lo obliga los acuerdos consulares de la Convención de Viena.

Ramírez Cárdenas fue arrestado. La policía detuvo luego a su amigo Tony Castillo, como coacusado y este lo implicó en el crimen.

El mexicano dio una declaración a las autoridades en la que admitió que había matado a su prima y condujo a la policía al lugar en el que violó a la víctima y depositó su cuerpo.

Ramírez Cárdenas fue declarado culpable de asesinato y sentenciado a la pena de muerte en julio de 1998.