NOTIMEX
13 de agosto de 2015 / 04:21 p.m.

Nueva York.- El grupo extremista del Estado Islámico (EI) desarrolló una “teología de la violación” profundamente enraizada en su organización para justificar la esclavitud y abusos sexuales, dijo el diario The New York Times.

En una investigación publicada este jueves en su página electrónica, el diario asentó que la “sistemática violación de mujeres y niñas de la minoría religiosa yazidi esta profundamente enraizada en la teología radical de la organización del Estados Islámico”.

Destacó que estas creencias, basadas en nocivas interpretaciones del Corán y de otros textos religiosos, han revivido la esclavitud como institución, de acuerdo con testimonios de 21 mujeres que fueron secuestradas por el EI y con comunicados oficiales de este grupo.

“Los líderes del EI han enfatizado una estrecha y selectiva lectura del Corán y de otras regulaciones religiosas no sólo para justificar la violencia, sino para elevar y celebrar cada asalto sexual como espiritualmente benéfico e incluso virtuoso”, señaló el rotativo.

De acuerdo con esas interpretaciones, el Corán no solo da derecho a los militantes del EI de violar a mujeres y niñas, sino que condona y alienta estas prácticas, por lo que tras los abusos sexuales los combatientes rezan y realizan otros actos de devoción.

La investigación reveló que el comercio de mujeres y niñas yazidi como esclavas ha creado una red de almacenes donde las víctimas son retenidas, habitaciones con ventanas para que ellas puedan ser inspeccionadas y vendidas, y una flotilla de autobuses para transportarlas.

De acuerdo con líderes comunitarios, un total de cinco mil 270 mujeres y niñas yazidíes fueron secuestrados por el EI el año pasado, de las que al menos tres mil 144 aún son retenidas.
“Para hacerse cargo de ellas, el Estado Islámico ha desarrollado una detallada burocracia de esclavitud sexual, incluyendo contratos de venta notariados por cortes islámicas administradas por el EI”, afirmó el diario.

Resaltó además que la práctica se ha convertido también en una “establecida herramientas de reclutamiento” para atraer hombres de sociedades musulmanes profundamente conservadores, donde el sexo casual es tabú y los noviazgos están prohibidos.